domingo, 21 de noviembre de 2010

Focos rojos en Sedena ante posible intervención de EU

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Focos rojos en Sedena ante posible intervención de EU

Militares en activo, generales y coroneles –que ocupan cargos operativos en el Ejército Mexicano– manifiestan su preocupación ante la posible intervención militar de Estados Unidos en México. Se muestran frustrados por la política de Felipe Calderón, obsequiosa ante los duros del Pentágono, y advierten que se construye el “escenario” para el ingreso de tropas estadunidenses a territorio nacional. Señalan que una parte del caos y la violencia en ciudades mexicanas es inducida desde el exterior con la anuencia del gobierno federal. Especialistas en seguridad nacional coinciden en que se generan las condiciones que justifiquen una “cooperación más estrecha” en el plano militar entre ambos países




El pasado 18 de junio, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) calificó como “superpotencia” a las bandas del narcotráfico que operan en México. El hecho apenas mereció unas líneas en páginas interiores de algunos medios impresos. Pero militares de la Segunda Sección del Ejército Mexicano (encargada de las labores de inteligencia) terminaron por desesperarse: observan como inminente la llegada de tropas estadunidenses al país, una demanda de los sectores castrenses más duros de la Defensa Nacional de Estados Unidos.

“Institucionales”, acostumbrados a callar sus diferencias con los civiles y renuentes a comentar las discrepancias al interior de las Fuerzas Armadas, esta vez los militares prefieren hablar. Señalan que parte de la violencia que se ha desatado en las últimas semanas podría ser “inducida”. Y acusan al gobierno de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa de preparar el “escenario” para una intervención estadunidense abierta.

Aseguran contar con información de que los atentados con carros bomba (uno realizado en Ciudad Juárez, Chihuahua, el 16 de julio, y dos más en Ciudad Victoria, Tamaulipas, el 26 de agosto de 2010) pudieron no ser obra de las bandas de narcotraficantes. Incluso, es probable que no hayan sido realizados por mexicanos.

“No es el modus operandi de los cárteles ni de los grupos armados con reivindicaciones políticas”, dice uno de los divisionarios que solicita mantener bajo reserva su identidad. Agrega que en círculos castrenses existe inquietud ante la desestabilización del país y las acciones del gobierno federal que, más que contenerla, parecen propiciarla.

Las declaraciones a Contralínea de militares en activo del Ejército son válvulas de escape y señales de lo que ocurre en el ámbito castrense. A decir de Guillermo Garduño –especialista en Fuerzas Armadas e investigador adscrito a la Universidad Autónoma Metropolitana y conferencista en el Colegio de la Defensa Nacional–, los militares están desesperados porque los comanda un grupo de civiles que “ni idea tiene de lo que son las Fuerzas Armadas”. México no ha creado una elite civil que conozca al Ejército Mexicano, a la Marina Armada de México ni a la Fuerza Aérea.

De acuerdo con los generales y coroneles que solicitan no revelar sus nombres, la supuesta “estrategia” para permitir el ingreso de tropas estadunidenses a territorio mexicano con los menores costos sociales contaría con dos vertientes: al interior, donde se buscaría que la propia sociedad mexicana demande más “seguridad” sin importar el origen de la “ayuda”; y al exterior, en el que los países consideren que la intervención sería “humanitaria”, ante bandas criminales que han superado al Estado mexicano.



Las presiones, en ascenso
En el estudio La globalización del delito: evaluación de la amenaza del crimen organizado trasnacional, presentado el pasado 18 de julio, la Oficina de la Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito señala que la “superpotencia” mundial de criminales organizados “ha generado una guerra por territorios y nuevas rutas entre bandas de traficantes, particularmente en México”.

Ya antes, el informe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, aprobado para su publicación el 25 de noviembre de 2008 y dado a conocer en enero de 2009, Joint Operating Environment. Challenges and implications for the future Joint Force (JOE) –título cuya traducción sería Contexto de la Operación Conjunta. Desafíos e implicaciones para el futuro de las operaciones de las Fuerzas Conjuntas– advirtió que el Estado mexicano podría ser incapaz de mantener la estabilidad en los próximos años. Y colocó al país como un Estado fallido con características similares a Afganistán. En el mismo documento, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos “recuerda” que “un México inestable podría representar un problema de seguridad de enormes proporciones” para ese país.

Las presiones estadunidenses fueron subiendo de tono y de número. El 10 de marzo de 2009, el director de la Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Dennis Blair, señaló que México no controlaba todo su territorio. Para julio de ese mismo año, el informe La narcoinsurgencia de México y la política antidrogas de Estados Unidos –del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército, dependiente del Pentágono– planteó que México vivía “una transición del gangsterismo tradicional de asesinos a sueldo a terrorismo paramilitar con tácticas de guerrilla”. Además, el 17 de ese mes Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, declaró que el Ejército Mexicano había fracasado en su lucha contra el narcotráfico en la fronteriza Ciudad Juárez.

Sin embargo, a partir de la segunda mitad de este 2010, el discurso de las autoridades estadunidenses y de la ONU ha sido cada vez más contundente: México es incapaz de controlar a las bandas del narcotráfico y su ineficiencia es una amenaza a la seguridad de varias regiones del mundo, incluyendo Estados Unidos.

“Todo se va acomodando”
El embajador Henry A Crumpton, exoficial de operaciones clandestinas de la Agencia Central de Inteligencia y excoordinador de la lucha contra el terrorismo en el Departamento de Estado, aseguró que México vive una “narcoinsurgencia”. A principios de septiembre pasado, en una entrevista con Wall Street Journal, Crumpton reconoció que ese concepto es “particularmente incendiario” para los mexicanos por su temor histórico a que el ejército de Estados Unidos se ponga al frente de la lucha antinarcóticos.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, retomó el concepto vertido por Crumpton y, el 8 de septiembre, agregó que México “se está pareciendo más a como se veía Colombia hace 20 años”. En esa misma declaración, defendió el Plan Colombia, del que, aseguró, sí dio resultados en la lucha contra el narcotráfico.

“Todo se va acomodando”, dice a Contralínea un general que solicita mantener bajo reserva su nombre. Llamar “superpotencia” al narcotráfico es considerar que las Fuerzas Armadas de México no son suficientes para combatir a una “amenaza mundial”. El “peligro” de una intervención es real, agrega.

En efecto, oficiales estadunidenses consultados por Wall Street Journal explicaron que “el gobierno mexicano parece estar cada vez más abierto a una mayor cooperación, debido a que la situación de seguridad está empeorando”. En declaraciones publicadas el mismo 10 de septiembre, el embajador mexicano en Washington, Arturo Sarukhán, dijo: “Hemos alentado a Estados Unidos a mejorar y profundizar la cooperación con México”.

A los agentes de la Oficina Binacional de Inteligencia –establecida en agosto pasado y anunciada en marzo de este año, luego de las reuniones de “alto nivel” celebradas en México entre la plana mayor de seguridad nacional de Estados Unidos y sus pares mexicanos– se suman los “Cuerpos de Paz”.

Tan sólo durante la semana del 7 de noviembre llegaron 39 “voluntarios”, como informó la embajada estadunidense en México. Estos nuevos voluntarios se integran a trabajos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional de Áreas Protegidas.

Previamente, a lo largo del año, habían llegado 33, que estarían integrados a la propia Semarnat en programas de manejo de áreas protegidas, ecoturismo, educación ambiental y desarrollo de negocios sostenibles; y 12 más, en los programas del Conacyt en transferencia tecnológica, tecnologías de la información, desarrollo de negocios y organizaciones y enseñanza del idioma inglés.



La intervención blanda
Especialistas consideran que, como nunca desde la Revolución Mexicana, el país se encuentra al borde de una intervención militar estadunidense. Coinciden en que mientras más desestabilizado se encuentre el país, mayores serán las posibilidades de que marines “colaboren” en territorio mexicano.

“Ése [el de la intervención] es el tema en los círculos de la inteligencia en México”, señala Abelardo Rodríguez Sumano, investigador del Centro de Estudios sobre América del Norte de la Universidad de Guadalajara.

El especialista en temas de seguridad nacional de México y Estados Unidos señala que la intervención estadunidense tendría como origen el “vacío” que han dejado las autoridades mexicanas.

“No hay un consenso en el sistema de seguridad nacional en cuanto a la relación con Estados Unidos. Estamos desarticulados en el aspecto de la ‘colaboración’. Hay sectores, como el de la Marina [Armada de México], que la quieren. Y otros, como el del Ejército [Mexicano], que se resisten. Y mientras no haya acuerdo y se generen estos vacíos estratégicos, los estadunidenses los van a ocupar. Ellos sí tienen claro qué quieren respecto de nosotros.”

Para el doctor Guillermo Garduño Valero, la intervención no es un hecho del futuro inmediato: “Ya está ocurriendo”. Agrega que los propios estadunidenses consideran que no son necesarias en este momento las tropas de ellos en el país.

“Se trata de una guerra de ellos; pero que la libran, como la mayoría de ellas, a lo largo de su historia, fuera de su territorio. Ellos ya están aquí. Ya intervienen, pero los que ponen las vidas son los mexicanos”, asegura.

Al final, concede: “Cuando las instituciones mexicanas se agoten, entonces sí tendrán que responder ellos directamente… Y va a ocurrir”.

Para Jorge Luis Sierra, especialista en seguridad nacional y Fuerzas Armadas, la preocupación de los sectores militares mexicanos ante una posible intervención estadunidense no es nueva. El egresado del Centro de Estudios de la Defensa Nacional, de la Universidad de la Defensa Nacional en Washington, explica que después del ataque a las torres gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, la inteligencia militar mexicana advirtió que Estados Unidos querría instalar bases militares en México.

La advertencia habría quedado plasmada en un documento elaborado en 2003: la minuta de la reunión de las dos generaciones de maestría en seguridad nacional que las Fuerzas Armadas mexicanas imparten. Se trataría de la elite castrense egresada del Colegio de la Defensa Nacional (a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional) y la del Centro de Estudios Superiores Navales (a cargo de la Secretaría de Marina).

Para el senador René Arce, integrante de la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional, Estados Unidos “siempre ha intervenido en México en cuestiones de inteligencia”. Arce cuestiona: “Ahora sí nos quieren parecer muy patriotas y marcar su línea, cuando lo que les ha molestado [a las Fuerzas Armadas mexicanas] es que les digan que violan los derechos humanos; ése es el problema. La presencia de militares y gente de inteligencia sí existe, pero es discreta”.

Abelardo Rodríguez señala que incluso para el sector militar más duro de Estados Unidos, el Departamento de Defensa, los marines debieron desplegarse en México desde hace meses.

“Pero históricamente está visto que una vez que Estados Unidos se instala en algún país, es muy difícil que salga”, advierte.

EPR, también en alerta ante posible intervención

La posible intervención estadunidense en México no sólo ha sido advertida por las Fuerzas Armadas Mexicanas, sino también por los grupos guerrilleros. El Ejército Popular Revolucionario (EPR), considerada la guerrilla con mayor capacidad de fuego en México, señaló que cuando Estados Unidos utiliza los conceptos narcoinsurgencia y narcoguerrilla, está señalando que intervendrá militarmente.

En su órgano de difusión El Insurgente, correspondiente a septiembre y octubre de 2010, el EPR y su organización política, el Partido Democrático Popular Revolucionario, señalan que el “gendarme del mundo” es el que acuña los términos narcoinsurgencia, narcoguerrilla y narcoterrorismo con el fin de intervenir en México, y también con el de relacionar a la lucha de reivindicaciones políticas y sociales con el crimen organizado.

El EPR rechaza que la delincuencia organizada, principalmente los cárteles del narcotráfico, sea “insurgencia”. Equipararlos equivaldría a criminalizar la pobreza. Se trata, asegura, de un ardid de la guerra de baja intensidad diseñada por los militares estadunidenses.

El narcotráfico es una empresa capitalista; nada tiene que ver con la guerrilla en México, concluye el EPR.

sábado, 30 de octubre de 2010

Réquiem

Réquiem
José Gil Olmos



MEXICO, DF, 28 de octubre (apro).- Nuevas matanzas en el norte del país. Nuevamente las víctimas son jóvenes. Una vez más la violencia. Otra vez la impunidad en una guerra estúpida, como son todas las guerras.
No hace mucho tiempo ocurrieron dos matanzas cuyas heridas aún no cicatrizan en la memoria social. En 1996, en el vado de Aguas Blancas, Guerrero, fueron asesinados 17 campesinos por la policía del estado. A fines de 1997, en la comunidad de Acteal, Chiapas, ocurrió la matanza de 45 indígenas a manos de paramilitares.
Al paso de los años estos dos hechos marcaron profundamente a la sociedad y pusieron en cuestionamiento a los gobiernos de los estados y presidencial del momento.
Hoy llevamos más de 30 mil muertos a la cuenta de la guerra contra el narcotráfico declarada por Felipe Calderón, muchos de ellos civiles que fueron asesinados a mansalva (en fusilamientos, ejecuciones y torturas), abriendo nuevas heridas sociales que no sabemos cuánto tiempo tardarán en sanar o si algún día cerrarán, porque esta guerra no tiene para cuándo terminar.
Todas estas muertes violentas producirán efectos psicosociales difíciles de sanar, tales como terror, inseguridad, ansiedad, miedo; amén de la desconfianza en las autoridades y en las instancias de justicia sin excepción, así como en todas las formas de gobierno que, independientemente del partido que sea, sólo han demostrado corrupción e ineficacia.
Estas matanzas marcarán al gobierno de transición en el que millones de mexicanos creyeron cuando en el 2000 el PRI fue derrotado por el PAN y otros grupos de poder que estaban hartos de la corrupción, impunidad y el robo.
Sin embargo, hoy a estas lacras se le suma el miedo y el terror de amplios sectores de la población que viven bajo la égida de los grupos del crimen organizado que actúan impunemente en las calles, en el campo y en ciudades más importantes del país.
El número de muertos producto de la guerra declarada por Calderón ha rebasado por mucho las peores expectativas de los expertos y del propio partido en el poder. Cuando hace poco más de cuatro años Calderón hizo esta declaración de guerra al narcotráfico, dijo que iba a haber muchos muertos, pero jamás presentó un plan integral de lucha, jamás pensó en la población civil, su despotismo fue tal que nunca se le cruzó por la mente que habría familias desamparadas, huérfanos, inválidos, y que todos ellos necesitarían de atención especial.
Por la forma en que se ha comportado y por sus discursos, Calderón observó las consecuencias sociales de su guerra como “bajas colaterales”, es decir, como daños necesarios que asumir pero por la propia sociedad, por las familias y sus hijos, no por su gobierno, que ha mostrado una insensibilidad sólo comparada con la de los gobernantes despóticos y autoritarios.
Las matanzas de jóvenes en Ciudad Juárez, Chihuahua, comienzan a repetirse en otras ciudades como Tijuana, en Baja California, porque la impunidad hace que los diferentes grupos del crimen organizado actúen libremente, sin que nadie les ponga un alto.
El gobierno federal ha expresado únicamente sus lamentos, mientras que los gobiernos de los estados se han limitado a perseguir presuntos culpables, emulando el juego del gato y el ratón, sin dar resultados satisfactorios y ejemplares. Las disculpas institucionales saben a ofensa si no hay justicia.
Ahora Calderón está tratando de cambiar semánticamente su guerra y dice que es una “lucha por la seguridad pública”, pero en los hechos no hay ningún cambio, y su gobierno pasará a la historia no sólo como un fracaso, sino como el réquiem de la transición a la democracia.

Los "narcos" pobres

Los "narcos" pobres
Marcela Turati



En su desesperación por allegarse cifras que demuestren que su guerra contra el narcotráfico tiene sentido, Felipe Calderón presume que su gobierno ha detenido a 82 mil presuntos narcos. Lo que no dice es que un alto número de ellos son campesinos o indígenas azotados por la miseria, semianalfabetos que fueron injustificada y arbitrariamente involucrados, por ejemplo, en el cultivo de enervantes.

CHILPANCINGO, Gro., 30 de octubre (Proceso).- Florencia Morales Dircio no se parece a La Reina del Pacífico. A ella no la detuvieron en una residencia ni le confiscaron relojes finos, aunque también se encuentra en la cárcel acusada por presuntos delitos relacionados con el narcotráfico. A esta joven indígena que mira al piso cuando habla, unos judiciales federales la sacaron del jacal de su suegro, le quitaron al hijo que llevaba en brazos, la acusaron de estar “cerca” de semillas de amapola y greñas de mariguana, y por tal delito un juez la condenó a cinco años y tres meses de cárcel.

Su caso engrosa la publicitada cifra de 82 mil detenidos en lo que va del sexenio por delitos relacionados con el narcotráfico, pero el delito de Florencia, si acaso, es ser indígena, analfabeta, mascar mal el español y carecer de dinero para contratar un abogado.

Aunque al ser encarcelada era menor de edad, tenía un hijo lactante, estaba embarazada y no hubo pruebas en su contra, le fijaron la pena máxima para los campesinos “de escasa instrucción y extrema necesidad económica” dedicados a la siembra, cultivo o cosecha de mariguana, amapola, hongos alucinógenos, peyote “o cualquier otro vegetal que produzca efectos similares”.

En el país existen 477 indígenas encerrados bajo la acusación de haber cometido uno o varios delitos contra la salud. Sólo en la cárcel de Chilpancingo hay 27, cuatro son mujeres.

La descripción del operativo de captura de Florencia, plasmada en el expediente 06/2008, ilustra su estilo de vida:

“Teniendo acceso por la puerta de madera sin pintar, se observó un altar con imágenes religiosas y, a un costado, elotes amontonados en el suelo, así como tres botes metálicos. Se encontró sobre el suelo una yerba verde y seca en greña, así como envolturas color azul con un atado con las características propias al parecer de la mariguana y un pañuelo color rosa conteniendo al parecer semillas de amapola (…) se observó una cocina donde se observan un molino, una mesa de madera, una hamaca y un comal donde no se localizó delito alguno (…) es una casa de construcción de adobe con techo de teja y lámina y mide aproximadamente 10 metros de largo y seis de ancho.”

ati



En su desesperación por allegarse cifras que demuestren que su guerra contra el narcotráfico tiene sentido, Felipe Calderón presume que su gobierno ha detenido a 82 mil presuntos narcos. Lo que no dice es que un alto número de ellos son campesinos o indígenas azotados por la miseria, semianalfabetos que fueron injustificada y arbitrariamente involucrados, por ejemplo, en el cultivo de enervantes.

CHILPANCINGO, Gro., 30 de octubre (Proceso).- Florencia Morales Dircio no se parece a La Reina del Pacífico. A ella no la detuvieron en una residencia ni le confiscaron relojes finos, aunque también se encuentra en la cárcel acusada por presuntos delitos relacionados con el narcotráfico. A esta joven indígena que mira al piso cuando habla, unos judiciales federales la sacaron del jacal de su suegro, le quitaron al hijo que llevaba en brazos, la acusaron de estar “cerca” de semillas de amapola y greñas de mariguana, y por tal delito un juez la condenó a cinco años y tres meses de cárcel.

Su caso engrosa la publicitada cifra de 82 mil detenidos en lo que va del sexenio por delitos relacionados con el narcotráfico, pero el delito de Florencia, si acaso, es ser indígena, analfabeta, mascar mal el español y carecer de dinero para contratar un abogado.

Aunque al ser encarcelada era menor de edad, tenía un hijo lactante, estaba embarazada y no hubo pruebas en su contra, le fijaron la pena máxima para los campesinos “de escasa instrucción y extrema necesidad económica” dedicados a la siembra, cultivo o cosecha de mariguana, amapola, hongos alucinógenos, peyote “o cualquier otro vegetal que produzca efectos similares”.

En el país existen 477 indígenas encerrados bajo la acusación de haber cometido uno o varios delitos contra la salud. Sólo en la cárcel de Chilpancingo hay 27, cuatro son mujeres.

La descripción del operativo de captura de Florencia, plasmada en el expediente 06/2008, ilustra su estilo de vida:

“Teniendo acceso por la puerta de madera sin pintar, se observó un altar con imágenes religiosas y, a un costado, elotes amontonados en el suelo, así como tres botes metálicos. Se encontró sobre el suelo una yerba verde y seca en greña, así como envolturas color azul con un atado con las características propias al parecer de la mariguana y un pañuelo color rosa conteniendo al parecer semillas de amapola (…) se observó una cocina donde se observan un molino, una mesa de madera, una hamaca y un comal donde no se localizó delito alguno (…) es una casa de construcción de adobe con techo de teja y lámina y mide aproximadamente 10 metros de largo y seis de ancho.”

Los muertos de Calderón

Los muertos de Calderón
Rodrigo Vera



La guerra calderonista contra el narcotráfico ha causado decenas de miles de muertes (el gobierno federal reconoce más de 28 mil y algunos conteos independientes sitúan la cifra en poco más de 25 mil), más que las habidas durante la Independencia o la invasión de Estados Unidos a México, afirman a Proceso especialistas en estadística criminal; aseguran que no hay números
absolutamente confiables al respecto y señalan además que lo que no se puede medir no se puede conocer ni combatir efectivamente...

MÉXICO, D.F., 30 de octubre (Proceso).- Las decenas de miles de muertos que ha dejado la guerra emprendida por Felipe Calderón contra el narcotráfico superan el número de bajas de algunos conflictos bélicos de la historia mexicana: la Independencia, con 23 mil fallecidos; la guerra contra Estados Unidos, con la misma cantidad; la de Reforma, cuyo saldo fue de 8 mil, o la guerra sucia de los setenta que dejó 436 muertos, de acuerdo con cifras generalmente aceptadas.

Lo grave, afirman los analistas, es que cada año duplica al anterior en número de muertos de la guerra contra el narcotráfico: en 2006 había dos bajas por cada 100 mil habitantes y ahora son 8.4. Agregan que de continuar la estrategia de Calderón, al término de su sexenio serán asesinadas 14 personas por cada 100 mil habitantes. Una cifra muy alta para los estándares internacionales.

El especialista en estadística criminal Arturo Arango Durán comenta a este semanario: “La actual guerra contra el narcotráfico ha resultado sumamente letal. Su costo en víctimas ya es altísimo. Pero lo peor de todo es que es una guerra perdida de antemano, pues fortalece a la delincuencia organizada mientras más la ataca. Al reducir la oferta de droga hace que los precios suban y los cárteles obtengan mayores ganancias.

“Así, queriéndolo o no, el Estado fortalece a la delincuencia organizada y se convierte en el gran regulador del mercado de la droga. Se metió en un círculo vicioso, sin salida. Además la guerra está atizando las disputas entre un cártel y otro por el control de las plazas.

“Todo esto tiene un efecto multiplicador de la violencia y, por consiguiente, de muertes. Esto es justamente lo que hace que el número de fallecidos se duplique de un año a otro. En términos absolutos, hablando estrictamente de pérdida de vidas humanas ya estamos por encima de las provocadas por casi todas las otras guerras civiles que ha padecido México desde su Independencia.”

Analista en la misma materia, Juan Pablo Arango aclara: “Debemos tomar en cuenta que nuestras guerras civiles por lo general fueron ocasionadas por disputas ideológicas entre amplios sectores de la población; en cambio la actual es, sobre todo, el resultado de una acción emprendida por el gobierno federal para combatir a los cárteles de la droga”.

A petición de Proceso ambos peritos hacen un minucioso análisis estadístico sobre el incremento de muertes que ha provocado el actual conflicto armado, así como su comparación con las guerras del pasado en México.

La guerra antinarco, inútil si no se ataca el lavado de dinero

La guerra antinarco, inútil si no se ataca el lavado de dinero
Jenaro Villamil



Hasta ahora las acciones para acabar con el narcotráfico han sido infructuosas pues no se enfrenta el problema desde su raíz y se aborda sólo la lucha armada contra los sicarios, lo que ha derivado en los 28 mil muertos por esa la guerra de este sexenio. Así lo considera el senador Santiago Creel, quien está convencido de que al crimen organizado sólo podrá derrotársele si se ataca su dinero. En entrevista con Proceso habla de su iniciativa de ley que, afirma, es “más completa y coordinada” que la presentada por Calderón en agosto…

MÉXICO, D.F., 30 de octubre (Proceso).- “Los efectos de la lucha policiaca contra el narcotráfico, cuerpo a cuerpo, son muy limitados. Por más que se aprehenda a los jefes de los cárteles la pregunta obligada es: ‘¿Y su dinero? ¿Dónde están esas ganancias?’ No tenemos un instrumento jurídico que nos permita dar esa lucha”, advierte el senador panista Santiago Creel, quien subraya que ni siquiera 1% de las ganancias anuales derivadas del crimen organizado –alrededor de 25 mil millones de dólares– ha sido confiscado por las autoridades.

En entrevista con Proceso el exsecretario de Gobernación abunda sobre los detalles de su iniciativa de Ley Federal para la Prevención de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y de Financiamiento al Terrorismo presentada el martes 26 en el Senado y que “complementa” la propuesta de Felipe Calderón, en el mismo sentido, enviada al Congreso a finales de agosto.

Creel considera que el combate actual al narcotráfico, que privilegia la acción policiaca y militar, debe continuar pero advierte que “si no se ataca el motor, el corazón del crimen organizado que son las utilidades, el dinero, la lucha tendrá irremediablemente efectos limitados”.

–La violencia en todo el país se incrementa. ¿Esta escalada se relaciona con el mayor volumen de ganancias? –se le plantea.

–La violencia es directamente proporcional a las utilidades del negocio. A mayores utilidades, mayor violencia. Entre más rentable sea el negocio, más riesgos está decidido a asumir el criminal. Eso ya lo estamos viendo en la lucha por el control de territorios que observamos en el país. Tiene que ver con el dinero. Por tanto, ¿qué estamos haciendo para disminuir las ganancias y capturar el dinero? Absolutamente nada o muy poco.

–¿Su iniciativa lleva implícito un replanteamiento de la lucha contra el narcotráfico?

–Sí porque se abre una nueva avenida que no hemos explorado. Si a un cártel se le ataca por donde más le duele y no cuenta con dinero para comprar armas y precursores químicos, ya no puede desplegar su fuerza por carecer de recursos. Se ve imposibilitado para cooptar a las autoridades, a los policías, a los partidos políticos. Con esta ley la lucha en la calle será muy distinta.

martes, 26 de octubre de 2010

Masacres juveniles, réquiem por el gobierno


Masacres juveniles, réquiem por el gobierno
Jenaro Villamil



MÉXICO, DF, 26 de octubre (apro).- Una nueva matanza de adolescentes en Ciudad Juárez, Chihuahua, cimbra a todo el mundo. Y en Tijuana, Baja California, se repite con saña la historia de una masacre de jóvenes en centros de recuperación. El miedo entre estudiantes de Monterrey, Nuevo León, recorre las principales universidades de esta capital financiera. Y nadie se atreve a salir ya a las calles de Matamoros o Nuevo Laredo, Tamaulipas.
Las organizaciones defensoras de derechos humanos hablan ya de un “genocidio de jóvenes”, especialmente en Juárez. Uno no sabe si duele más saber que la mayoría de los 14 acribillados en la urbe fronteriza son menores de 20 años, estudiantes de secundaria y preparatoria, o que sus victimarios sean también adolescentes que han perdido cualquier noción de presente y de vida.
Había una mujer embarazada entre los asesinados. Y Marta Arteaga, la anfitriona, de 30 años, fue acribillada. Dejó seis hijos huérfanos. Uno de sus vástagos era el festejado, muerto también.
Los sicarios forman parte de un comando que entró a aquella fiesta privada en la colonia Horizontes del Sur, a dos kilómetros de Salvárcar, el mismo barrio donde fueron masacrados un número similar de adolescentes, en enero de 2010.
Cuentan las crónicas que los asistentes festejaban en el patio de una casa tan humilde como millones de hogares mexicanos. Un hombre de cerca de 20 años llegó hasta el centro de la concurrencia. Gritó quién era el propietario de un automóvil estacionado en el exterior. Al no haber respuesta, sacó de sus ropas una pistola y comenzó a disparar a diestra y siniestra. “¡Acaben con ellos!”, ordenó.
Fue la señal para que los sicarios, adolescentes encapuchados, salieran de un convoy de siete camiones y rafaguearan durante cinco minutos a los presentes. Mataron a 12 e hirieron a 16. Dos murieron después.
Entre las pocas víctimas fotografiadas está un joven que intentó huir por el estacionamiento delantero de la casa. Su rostro inerte, pelado a rape, de apenas 16 años, yace en el suelo. La expresión lo dice todo. Es la síntesis del juvenicidio imparable en Ciudad Juárez. “Los mocosos muertos”, dijo alguien.
Los vecinos llamaron a las fuerzas policiacas. Tardaron más de 20 minutos en llegar, según diversos testimonios. Nadie vio, nadie escuchó. Las fuerzas del orden que mantienen sitiada Juárez ignoraron a un convoy de siete vehículos que huyó en la noche, en el desierto, en la oscuridad ominosa de la impunidad que acompaña cada una de estas masacres. Siete en menos de 20 meses. Más de cien muertos, el 80% menores de 18 años.
Una de esas masacres fue la ocurrida en marzo de 2009 en el Cereso de Juárez. Entraron al penal a matar a presuntos integrantes de las bandas de los Mexicles y Los Artistas Asesinos. Sus verdugos fueron, al parecer, Los Aztecas.
El gobierno de Felipe Calderón saturó a Juárez de elementos policiacos a partir del operativo Todos Somos Juárez, después de los sucesos en Salvárcar. Prometió que vigilarían las calles y los rincones de la ciudad. Pero nada ha cambiado. La situación es peor. En Ciudad Juárez ya hay más muertos que efectivos estadunidenses caídos en la guerra de Irak.
Los “hombres de ley” también ingresan a los domicilios, a los negocios, a las fiestas para catear, amedrentar, extorsionar o sembrar el miedo. Y son tan escasos los operativos que han resuelto algo.
Recuerdo que en Ciudad Juárez ganaron Pascual Orozco y Pancho Villa, en 1911, la batalla definitiva para darle el triunfo al movimiento maderista. Ahí murió el régimen de Porfirio Díaz. ¿Será en este mismo sitio donde esté muriendo un régimen incapaz de defender con un mínimo de eficacia a sus ciudadanos? ¿Se atreverán a volvernos a decir que se tratan de “ajustes de cuentas” entre pandilleros?
Calderón y el gobernador César Duarte pronuncian frases huecas. “Con tristeza y profunda indignación el gobierno federal manifiesta su más enérgico repudio al asesinato de varios jóvenes en Ciudad Juárez”, escribe Calderón en su cuenta de Twitter. ¿Repudio? ¿Indignación? El presidente es el titular del Ejecutivo federal, no una ONG que se pronuncia frente a un suceso. ¿A qué se compromete? ¿Qué medida va a tomar? ¿Volverá a pagar miles de millones de pesos en spots para que la pantalla comercial no mencione esta derrota de su “guerra” infame?
Comienzo a leer el libro Ciudad del crimen, de Charles Bowden, y vuelvo a estremecerme:
“El periodista puede morir por cometer un error…
“Eso es porque hay dos Méxicos.
“Uno es el que aparece en la prensa de Estados Unidos, un lugar donde el presidente está peleando una guerra valiente contra las fuerzas malignas del mundo de las drogas y utilizando, como guerrero, al incorruptible Ejército Mexicano. Este México tiene periódicos, tribunales, leyes y es considerado una república humana por el gobierno de Estados Unidos.
“Esto no existe.
“Hay un segundo México, donde la guerra es para las drogas, donde la policía y el Ejército pelean por su tajada, donde la prensa es controlada a fuerza de asesinar periodistas o con una dieta permanente de sobornos, y donde la línea entre el gobierno y el mundo de la droga nunca ha existido…
“Hay dos maneras de perder la cordura en Juárez. Una de ellas es creer que la violencia proviene de la guerra de cárteles. La otra es la pretensión de comprender qué hay detrás de cada asesinato. Lo único cierto es que diversos grupos –las pandillas, el Ejército, la policía de la ciudad, la policía estatal, la Policía Federal-- están matando a personas en Juárez como resultado de las ganancias de la droga”.
Apenas hace tres días, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, comandada por Genaro García Luna, anunció --con todo el despliegue mediático que acostumbra-- la detención de 13 presuntos integrantes de La Línea, el brazo armado del cártel de Juárez, y se ufanó de que con ese golpe esa red de sicarios quedaba “prácticamente desmantelada”.
Y ahora todo quedó en los términos que describe Bowden.
La muerte es una industria en Ciudad Juárez. La violencia es el pase automático, la aduana para quien busque permanecer en esta ciudad, pero también en Reynosa, en Matamoros y cada vez más en Monterrey.
Si hace unos cinco años el nombre de Juárez era mundialmente conocido por los crímenes de más de 400 mujeres (de los que ni 10% se ha resuelto), ahora es el epicentro de lo que Bowden llama “un nuevo campo de exterminio de la economía global”.
Del feminicidio al juvenicidio. ¿O debemos decir el Juaricidio? ¿Quieren matar una ciudad, una civilización, un enclave fronterizo?
En Juárez se mata por una grapa, se mata por menos de mil pesos, se mata porque tener armas es lo único que unifica “el poder” de soldados, pandilleros, policías, sicarios, narcos, psicópatas, juniors con poder.
El fácil acceso a las armas que cruzan la frontera de Estados Unidos intoxica tanto o más que los picaderos que han proliferado por toda la ciudad. Juárez es el epicentro de una economía de la violencia. Y Washington sólo se indigna o cierra su consulado

lunes, 25 de octubre de 2010

de nuevo masacre en Cd. Juárez





Crece indignación por la masacre del sábado en Ciudad Juárez
Sucedió en una fiesta en una colonia de Juárez Email to a friend



Catorce muertos. Seis mujeres y ocho hombres. Entre las mujeres una embarazada, otra de 16 años y la dueña de la casa, de 30 años de edad, que dejó huérfanos a seis niños y niñas. La suma de la barbarie que sucede en Ciudad Juárez, Chihuahua, es como un torrente incontenible que suelen explicar los análisis como falta de gobernabilidad, incapacidad de Felipe Calderón y autoritarismo de Estado.



Lo cierto es que el vecino de Los Pinos no cesa de mantener una estrategia mediática que no ayuda, sino entorpece y profundiza la violencia en México.



La masacre del sábado 23 de octubre, sucedida en una fiesta en una colonia de Juárez, cuando lo que privaba era la alegría, se suma a otras seis masacres semejantes en la dolida ciudad fronteriza y parece irremediable la situación de violencia en espiral, imparable y sangrienta.



Lo supimos todas y todos. El anuncio fue a propósito de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez e identificadas por Esther Cano, allá por 1993. Ingobernabilidad, impunidad, incapacidad de los tres niveles de gobierno, crecimiento colateral de autoritarismo y persecución a dirigentes y a quienes defienden los derechos humanos.



El de México es un retrato que está en el escaparate mundial. Un mapa diagnosticado. Una pintura de relieve. Una película afligida y un panorama lamentable. Eso es México, desde ciudad Juárez hasta Oaxaca, donde hace unos días hubo nuevos atentados y víctimas en la región Triqui; solamente el domingo la prensa informo de 45 homicidios en ocho entidades del país ocurridos el sábado 23.



Como dicen los analistas: la estrategia desatada por Felipe Calderón no ha dejado sino un reguero de sangre y estulticia en todo el país. Este tipo de masacres, contra los jóvenes, como la del sábado 23, no respeta ya ningún espacio; fueron atacados quienes buscan reinsertarse en la sociedad, como los que perdieron la vida en la Clínica Integral de Rehabilitación el 16 de junio, o aquéllas personas que el 1 de febrero estaban en un bar en la ciudad de Torreón, Coahuila, o quienes no pueden vivir sin temor en Veracruz Puerto o Culiacán, Sinaloa.



La noche del sábado en la colonia Horizontes del Sur había fiesta de adolescentes, celebraban los 15 años del hijo mayor de la familia. Fueron interrumpidos por encapuchados, con rifles de asalto, como eso que en su nuevo libro el diputado petista, Porfirio Muñoz Ledo dice “un proceso de afganización de México, donde no hay gobierno, ni solución”. Él, por su abultada trayectoria, lo sabe y lo teme.



En medio de tal horror, muchas mujeres, 50 mil huérfanos en cuatro años, dicen las autoridades; no se sabe el número de viudas, de madres y padres desolados. Eso no importa y en cambio no cesa la propaganda mediática de Felipe Calderón, quien ya una vez, en una masacre semejante el 31 de enero de este año, ahí en Ciudad Juárez, apuró su juicio: “pleito entre pandillas”, lo que describe cabalmente su sórdida forma de pensar, su tozudez, su irresponsabilidad, su villanía. Llega hasta ahí.



La noche del sábado, Martina Arteaga, como millones de madres estaba contenta, su hijo mayor y sus amigos y amigas se divertían. La madre tenía 30 años y dejó seis hijos menores en la orfandad; otras tres mujeres fueron asesinadas: una embarazada y una joven de 16 años entre ellas, así como dos niños de siete y 11 años que resultaron heridos. Igual que otros estudiantes de secundaria y preparatoria, entre 20 lesionados.



Cuando el relato es puntual, como el del periodista Rubén Villalpando, de La Jornada, quien miró a las 9:30 de la mañana del sábado todo a su alrededor y habla de olor a muerte, miedo e impotencia, ve en las paredes a lo lejos sangre, lo que hace que no le quede a una más remedio, la indignación y preguntarse ¿qué pasa?



En el año 2005, cuando se hizo una cuenta precisa de las mujeres asesinadas en ciudad Juárez, se exploró también al país, se concluyó que una de las vertientes de la violencia contra las mujeres era el creciente campo de batalla de narcotraficantes, sicarios, policías y militares, entonces se diagnosticó que ahí, en Ciudad Juárez, se había roto el tejido social y la autoridad evadía, engañaba, mutilaba los expedientes, escondía y trataba de manipular, negando el feminicidio.



Pero nada ha detenido la espiral macabra. En esa zona fronteriza salieron los militares y el famoso programa Todos somos Juárez, no es otra cosa que simulación. Este programa, puso en operación la acción de más de tres mil policías federales, implica inversiones, mucho dinero, dicen, pero el resultado es el terror y la impunidad.



Desde 1993, nada sabemos de las investigaciones por los asesinatos de mujeres y tampoco sabemos de las masacres donde mueren jóvenes.



Para Muñoz Ledo, el problema es que se internacionalice la situación, que los Estados Unidos decidan enviar a su ejército, que el país pierda lo que le queda de soberanía. ¿Será eso lo que busca Felipe Calderón? ¿Qué hay detrás? ¿Solamente mala y corrupta policía o mucho, mucho dinero para qué? No parece haber respuestas lógicas tomando en cuenta que según datos rastreados por un periodista que no dice la fuente, en las siete masacres en Ciudad Juárez, desde 2009 a la fecha, el 80 por ciento de las víctimas asesinadas eran hombres y mujeres menores de 18 años.



Esta última cifra me hace temblar. ¿Estamos frente a una limpieza generacional? ¿Será que los expertos del CICEN y el Pentágono piensan frenar así la migración de mexicanos a Estados Unidos? ¿Será una nueva estrategia demográfica como cuando en el sexenio de José López Portillo se esterilizó a dos millones de mujeres?



Ya no podemos quedar en la parálisis, con supuestas sesudas y diatribas generalizadas, muchas voces dijeron y repitieron, la tarde y noche del sábado 23, que Felipe Calderón debe cambiar de estrategia; que es claro su fracaso. Pero Felipe Calderón no ve ni oye, es como un muñeco de ventrílocuo, no se sabe para quién trabaja, con quién acuerda ni qué acuerda y cuáles son sus compromisos. ¿Él gobierna? ¿Quién lo intenta para conseguir este miedo y este horror?



Pensando en las víctimas, las viudas, los huérfanos y huérfanas, el dolor y la indignación, dice el académico de la UNAM, René Jiménez Órnelas, que “la única alternativa ante la ineficiencia gubernamental es que la ciudadanía comience a actuar. Si no lo hace, seguiremos siendo víctimas y los partidos políticos no lo van a resolver”.



Las mujeres somos la mitad de esa ciudadanía. Debíamos actuar.





*Texto publicado en la columna Palabra de Antígona
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Comments (2 posted):
Victor Antonio Gutierrez Chavolla on 25/10/2010 18:59:04

Ciudad Juárez Chihuahua a 25 de octubre el 2010.



C. LIC. FELIPE CALDERÓN HINOJOSA

PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.

CIUDADANOS GOBERNADORES DE TODOS Y CADA UNO DE LOS ESTADOS DE LA REPÚBLICA MEXICANA.

A LA CLASE POLITICA NACIONAL.

PROFESORES DE TODOS LOS NIVELES DE EDUCACIÓN

PADRES Y MADRES DE FAMILIA DE TODO EL PAÍS.





La comunidad cristiana de Cd Juárez Chihuahua, posterior al lamentable hecho donde un grupo “paramilitar” al servicio del narcotráfico ultimo cobardemente a 14 jóvenes y niños además de herir a otras 19 , presenta al titular del ejecutivo federal de este “Estado fallido” una propuesta para que la ciudadanía recupere las calles y que los mexicanos volvamos a vivir en paz , esta propuesta es del pueblo y para el pueblo pero expresada mediante los miembros de la santa iglesia católica y no aceptamos la intromisión de algún partido o grupo político ya que es solamente un llamado ciudadano.



PROPUESTA PARA RESCATAR A MEXICO DE MANOS DEL CRIMEN ORGANIZADO



I. Aceptar por parte de la Presidencia de la República, a toda la comunidad internacional la situación que se vive en toda la república y solicitar a la Organización de las Naciones Unidas su intervención mediante el arribo de las tropas de los cascos azules en todo el país para recuperar nuevamente la seguridad en las calles.

Estas fuerzas de seguridad internacional, asesoraran, capacitaran y participaran en la implementación de patrullajes “efectivos” y puntos de control en toda la república Mexicana.



II.- Que se decrete a nivel nacional la prohibición de la utilización de vidrios polarizados de cualquier tipo en los vehículos automotrices del país, el manejo de vehículos sin placas y en caso de vehículos extranjeros que se sujeten a dicha normatividad.

Las personas alérgicas al sol que utilicen cremas o tratamientos especiales, y que cualquier vehículo que se encuentre sin acatar dicha disposición sea detenido y sus propietarios investigados por las corporaciones policiales.



III.- La prohibición lisa y llana de difundir por cualquier medio la música, las películas y los libros que exaltan la violencia, el narcotráfico y el consumo de drogas como una manera lógica y viable e vivir.

Es imperdonable que hoy en México nuestros jóvenes escuchen e imiten esas tendencias materialistas y sin valores humanos ni cristianos que solo llevan al país a más violencia tomándolos como un modelo de vida a seguir.



IV.-Penas legales más severas a SECUESTRADORES, EXTORCIONADORES, SICARIOS, HALCONES y NARCOMENUDISTAS. En todo el país, bajo procesos legales más contundentes, transparentes y eficaces donde la justicia hacia la sociedad sea palpable ya que los delincuentes hoy tienen mas garantías que cualquier ciudadano común y corriente.

Tratándose de servidores públicos de cualquier nivel de gobierno o fuero, estas sanciones también deberán prever inhabilitaciones y incautaciones de bienes patrimoniales derivados del abuso el poder.



V.- Que todos los profesores de la república se sometan a exámenes e profesionalización y aptitud, antidoping y e valores humanos, ya que en sus manos está el cambio e cultura generacional de varios miles de mexicanos, es decir el principio y el fin de nuestro país.

Es el colmo saber que hay profesores que ejercen sin profesionalismo, con problemas de adicciones y que desconocen y no actúan bajo los valores morales, educacionales y sociales mínimos para el desarrollo e una sociedad en consecuencia de un país.



VI.-Que las instancias de salud reciban un presupuesto mayor, incluso al de seguridad pública, para implementar medidas preventivas y correctivas hacia los niños y jóvenes del país donde mediante la recreación, el deporte y otros métodos científicamente factibles se blinden a la sociedad mexicana en el consumo de cualquier tipo de drogas o estupefacientes, incluso tabaco y alcohol.

La única manera de atacar al narcomenudeo en México es cerrándoles su mercado de consumo y por otra parte acatando la disposición del punto cuarto de la presente propuesta.



VII.- Que se creen más prisiones en el país , pero con el enfoque de readaptación social, que estas cárceles se conviertan en fabricas comunitarias donde los reos mediante el trabajo apoyen a los sectores marginados de la sociedad y que conozcan la importancia de tener ingresos mediante el trabajo, sin caer en aspectos que vigilen los derechos humanos , en estas nuevas prisiones los internos deberán trabajar por lo menos diez horas diarias además de recibir terapias psicológicas y de valores para su pronta y segura reinserción social.



VIII.-Realizar una verdadera purga en las corporaciones de seguridad publica civiles y militares, donde en vez de dar de baja al personal involucrado se le sometan a juicios para recibir sanciones penales y administrativas; además de mejorar las prestaciones, los sueldos y la profesionalización de estos cuerpos haciendo de la función policial un trabajo honrado, digno, profesional y bien remunerado para que estos funcionarios públicos realmente se dediquen a servir y proteger a la ciudadanía.

México hoy necesita e una verdadera seguridad pública a su servicio y no al servicio de los enemigos del estado, incluso los incrustados en el, donde bajo al amparo de la impunidad y el poder, son las piezas claves del crimen organizado.



IX.-Que el gobierno de la república y de los estados promulguen, promuevan y produzcan las condiciones legales, administrativas y técnicas para fortalecer al campo, a las industrias y a los empresarios nacionales, para que mediante la inversión, el consumo interno y la producción viable, se combata frontalmente el desempleo, la pobreza y la desigualad, factores que explota hoy el crimen organizado para obtener clientes y empleaos y subsistir en el país.

Es ilógico que nuestro país tenga altos índices de pobreza, marginación, desempleo y delincuencia, cuando su esquema político, jurídico y social podrán ser factores para que México estuviera en los primeros lugares de calidad y nivel de vida del mundo.

X.- que los gobernantes, la clase política y los tres niveles de gobierno declaren mensualmente sobre las actividades, programas y procesos derivados de la función pública al pueblo, que nos digan que hacen como lo hacen con cuanto lo hacen y para que lo hacen a todos los mexicanos.

Resulta inaceptable que funcionarios públicos al término de sus gobiernos nunca rindan cuentas al pueblo y que dejen sus cargos sin problema alguno, incluso en algunos casos promoviéndose a niveles superiores de gobierno.





Mexicanos y Mexicanas, hoy los Juarenses dicen YA BASTA y la sociedad e iglesia juntos con otros personajes o grupos de toda la república pongamos ya en orden a nuestros jóvenes, a nuestros funcionarios públicos y a nuestros gobernantes para que se acabe esta cruel y fatídica guerra, se combatan a los grupos paramilitares que tienen en zozobra a todos los mexicanos y regularicemos a las instituciones y al país entero

¡MEXICO SUMATE AL LLAMADO!

0 Angélica on 25/10/2010 20:36:05

Bien, ojala atiendan al llamado, creo en el combate al crimen organizado de Felipe Calderón, pero también estoy de acuerdo que ya se le fue de las manos, si la solución es ayuda internacional por favor acéptela Sr Presidente. No podemos VIVIR en Chihuahua, el miedo esta en todas partes, nos vamos a convertir en "ciudad fantasma" como no hay solución mejor nos vamos, pero ya no a otro estado, mejor de México, esto considera usted que es bueno???

martes, 21 de septiembre de 2010

el cartón de la semana

UNAM centenaria, la razón sobre la infamia


UNAM centenaria, la razón sobre la infamia
Álvaro Delgado



MÉXICO, DF, 20 de septiembre (apro).- Pasados los dispendiosos y pueriles festejos oficiales del Bicentenario de la Independencia, cuyo colofón glorificó la traición que simboliza Benjamín Argumedo en el monigote alzado frente a Palacio Nacional, donde Felipe Calderón honró a Carlos Salinas, hay una razón para el regocijo: Se cumple el primer centenario de la Universidad Nacional, fundada por la genialidad de Justo Sierra para “mexicanizar el saber”.

Fue al final de su agónica dictadura, el jueves 22 de septiembre de 1910, cuando Porfirio Díaz erigió, en solemne ceremonia, a la Universidad Nacional de México, lo que representó el colofón de los festejos del primer centenario del inicio de la gesta independentista, que fueron y son inmensos si se contrastan con los que coordinó el presidenciable Alonso Lujambio.

Para lucirse ante los visitantes de las fiestas del centenario, Díaz se planteó construir edificios suntuosos como el Palacio de las Bellas Artes, la casa de Correos, el ministerio de Comunicaciones --hoy sede del Museo Nacional de Arte (Munal)--, la penitenciaría de Lecumberri –actual Archivo General de la Nación--, la Escuela Normal de Maestros --antiguo Colegio Militar de Popotla--, el proyectado como palacio legislativo --que es el monumento a la Revolución-- y, por supuesto, el monumento a la Independencia.

Pero, sin duda, la obra cumbre de esas celebraciones y su gestión antes de su exilio por la insurrección revolucionaria que estalló el 20 de noviembre de 1910 fue la creación de la Universidad Nacional que, en 1929, obtendría su autonomía y a partir de entonces se llama Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La creación se debe a Justo Sierra, quien como ministro de Instrucción Pública de Díaz logró que en mayo de 1910 fuera aprobada la ley constitutiva de la nueva institución, pero la idea embrionaria la había presentado tres décadas antes, en 1881, cuando era diputado, aunque entonces no tuvo éxito.

Los ejes de la institución expuestos por Sierra ante los diputados son tan vigentes como entonces, como el separar los intereses políticos del campo académico, un paso previo precisamente a la autonomía de la que goza la UNAM.

“La enseñanza superior no puede tener, como no tiene la ciencia, otra ley que el método”, postulaba, aunque aclaraba que el Estado no podía desentenderse de sus obligaciones en el financiamiento de la institución.

“La Universidad Nacional (…) será la encargada de dictar las leyes propias, las reglas propias de su dirección científica; y no quiere decir esto que el gobierno pueda desentenderse de ellas, ni impedir que lleguen a su conocimiento, ni prescindir, en bien del Estado, del derecho de darle su aprobación última. Por ello, a no ser en lo que entrañe una reforma de las leyes, será excepcional…”

El segundo eje fundamental que Sierra presentó a los diputados para convencerlos de crear la institución universitaria fue el carácter laico que debía sustentar en su programa académico, sobre todo porque en 1865 se había suprimido la universidad por su alianza con los sectores conservadores y contraria a los fines liberales y republicanos de la facción política que triunfó en 1867.

“Una universidad es un centro donde se propaga la ciencia, en el que se va a crear la ciencia; ahora bien, señores diputados, la ciencia es laica, la ciencia no tiene más fin que estudiar fenómenos y llegar a esos fenómenos últimos que se llaman leyes superiores. Nada más; todo lo que de esta ruta se separe puede ser muy santo, muy deseable, pero no es ciencia; por consiguiente, si la ciencia es laica, si la universidad se va a consagrar a la adquisición de verdades científicas, deben ser, por la fuerza del mismo término, instituciones laicas.”

Sierra logró aprobar la creación de la Universidad Nacional de México y en una ceremonia solemne, que este miércoles 22 cumple cien años, si bien reconoció la naturaleza histórica y el papel de la anterior universidad, que nació en 1551, expuso el carácter renovado de la nueva institución académica:

“Me la imagino así: Un grupo de estudiantes de todas las edades sumadas en una sola, la edad de la plenitud intelectual, formando una personalidad real a fuerza de solidaridad y de conciencia de su misión y que, recurriendo a toda fuente de cultura, brote de donde brotara, con tal de que la linfa sea pura y diáfana, se propusiera adquirir los medios de nacionalizar la ciencia, de mexicanizar el saber.”

Al cumplir una centuria de su fundación, cuyos festejos estarán encabezados por el actual rector de la UNAM, José Narro, es preciso que, además del júbilo que implica para los formados en esta institución la efemérides, se haga una valoración sobre la condición que tiene en el México actual y su prospectiva como motor del desarrollo nacional.

La UNAM cumple un siglo en momentos infaustos, donde gobierna la barbarie y parece cancelada la perspectiva de desarrollo para dos terceras partes de los mexicanos, un escenario que exige de los universitarios ejercer su liderazgo en la sociedad y que la institución misma enarbole las causas de ésta.

La UNAM debe acreditar, con hechos, que no es capaz sólo de formar profesionistas que sirvan a sí mismos en un marco de libertad de cátedra e investigación, que defiendan la pluralidad, la tolerancia y la razón, sino que sean capaces de asumir un contundente compromiso social, como en las transformaciones de las décadas de los sesenta y setenta.

Hace un siglo, esta universidad tenía apenas mil 969 alumnos y ahora son más de 300 mil inscritos en 82 campos del conocimiento científico, artístico y humanístico, un ejército de muchachos que deben enarbolar algo que el poder político escamotea: El nivel cívico y cultural de la sociedad, pero también su fervor patrio...



Apuntes



El asesinato del joven fotorreportero Carlos Santiago Orozco y las graves lesiones a Carlos Manuel Sánchez Colunga, ambos de El Diario de Ciudad Juárez, no motivó a Calderón emitir siquiera un boletín para dolerse de tal embate criminal, acontecido el miércoles 16, cuando vivía la cruda de la noche del Grito, una conducta que contrasta con los afanes propagandísticos que exhibió tras el secuestro de un grupo de periodistas en Gómez Palacio, Durango, el 26 de julio. Llegó a un extremo inusitado: El sábado, pasadas las siete de la mañana, hizo que su mujer, Margarita Zavala, lo comunicara, desde el lecho matrimonial, con Ciro Gómez, directivo del Grupo Multimedios, para darle la primicia de la liberación, que resultó en otro montaje de Genaro García Luna. Ahora, cuatro días después del crimen, manda a su vocero en seguridad, Alejandro Poiré, para decir que el móvil es de carácter personal. Por eso, de haber otra marcha de periodistas, debe ser con gritos de indignación y directamente a Los Pinos, el lugar que indebidamente habita ese individuo que, la noche del Grito, todo el mundo pudo ver que vestía pantalones de brincacharcos...

lunes, 20 de septiembre de 2010

¡VIVA SALINAS!

¡Viva Salinas!
John M. Ackerman
Del mismo modo en que Manuel Ávila Camacho traicionó el programa e ideario de Lázaro Cárdenas del Río para retornar al caciquismo de Plutarco Elías Calles, Felipe Calderón también se ha propuesto frenar el proceso de democratización y entregar el poder al más retrógrado cacique político del momento: Carlos Salinas. Andrés Manuel López Obrador agregó vivas” a “los héroes anónimos”, a los indígenas, a las mujeres, y a los jóvenes en su arenga desde la Plaza de las Tres Culturas el pasado 15 de septiembre. A Calderón, sin duda, no le faltaron ganas de colocar a Salinas junto a los héroes de la patria en su proclama desde Palacio Nacional.

Habría que discrepar del gran maestro del periodismo nacional, don Miguel Ángel Granados Chapa, cuando afirma que Ernesto Zedillo es “el ex presidente con quien más afinidades tiene el actual titular del Ejecutivo”. La comparación más adecuada no tendría que ser con el burócrata gris y corrupto de Zedillo, sino con el gobierno autoritario y represor de Salinas. Si Salinas eliminó la rectoría del Estado en la economía y transformó los monopolios públicos en oligopolios privados para beneficiar a sus amigos y prestanombres, Calderón hoy también beneficia amigos y familiares y auspicia una fantástica concentración de la riqueza nacional en pocas manos. Recordemos que Carlos Slim le debe la acumulación de su fortuna al gobierno de Salinas, y que hoy el millonario se ha convertido en el hombre más rico del mundo bajo el amparo de Calderón.

Si Salinas atacó a campesinos e indígenas con sus ominosas reformas para privatizar el ejido y vender el país con su tratado de libre comercio, hoy Calderón ha emprendido una verdadera cruzada anti-obrera contra electricistas, obreros, mineros, maestros independientes y más recientemente los trabajadores de Mexicana de Aviación.

Ambos presidentes comparten una vocación represora en contra de dirigentes sociales, toleran todo tipo de violaciones a los derechos humanos y solapan de forma cínica la impunidad y la corrupción. Ambos sexenios también se han caracterizado por un masivo derroche de recursos públicos para una populista propaganda gubernamental. Y como colofón ridículo de las coincidencias, las únicas dos ocasiones en que México ha “ganado” el concurso Miss Universo han sido precisamente durante los sexenios de Salinas y Calderón. La reciente condecoración de Rigoberta Menchú también trae a la memoria los hipócritas elogios que Salinas ofreció a la premio Nobel latinoamericana.

El delfín actual de Salinas, Enrique Peña Nieto, hoy se conduce con una gran soberbia al grado de imponer una contrarreforma electoral en el estado de México, reminiscente de aquella otra de 1989-1990 impulsada por Salinas. Con razón el ex presidente hoy celebra a Calderón: “Son tiempos de cambio. Me parece que han sido positivos”.
A pesar de las coincidencias, también existe una diferencia fundamental entre Ávila Camacho y Calderón Hinojosa. En la reunión histórica de los ex presidentes del 11 de septiembre de 1942, Ávila Camacho logró conciliar dos polos políticos, Cárdenas desde la izquierda y Calles desde la derecha, con el fin de demostrar la “unidad nacional” frente a la entrada formal de México en la Segunda Guerra Mundial. En contraste, la reunión del 15 de septiembre pasado convocó a dos ex presidentes, Salinas y Vicente Fox, que comparten una misma ideología y proyecto antipopular. Resulta evidente que la “unidad” que promueve Calderón no es una unión plural y diversa como la de antaño, sino solamente un “cierre de filas” entre la misma clase política de siempre, con la notable exclusión de la izquierda política. Aquí Calderón, una vez más, aplica la lección de su maestro de “no ver ni oír” a un amplio sector de la sociedad.

Entrevistado en Palacio Nacional, Salinas recuperó lo dicho por Ávila Camacho cuando este último declaró aquel 11 de septiembre: “Estamos aquí los de ayer y los de hoy; mientras estemos unidos, no habrá enemigo que nos derrote”. ¿Quién podría ser hoy el “enemigo” al que se refiere Salinas? ¿El narcotráfico? Difícil de pensar. ¿La corrupción? Imposible de creer.

Es evidente que el “enemigo” de hoy sigue siendo el mismo que con toda fuerza en las elecciones presidenciales de 1988 y de 2006 ha expresado su rotundo rechazo al neoliberalismo. El mismo enemigo que en ambas ocasiones tuvo que ser contenido con todo el peso de “las instituciones” y que desde la pasada década de los ochenta ha sido sistemáticamente excluido del desarrollo nacional: el pueblo de México. Es una lástima que Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo no llegaron al convite de Calderón el pasado 15 de septiembre, ya que hubiera sido magnífico observar reunidos en el mismo balcón a los responsables históricos del actual desastre nacional.

La sociedad no puede seguir tolerando el renovado activismo político del peor presidente que México padeció en el siglo XX. Como bien lo dijo Fox en su campaña presidencial, “con Salinillas ni al baño”, sólo que aquí Fox volvió a fallar: al menos ya fueron juntos a Palacio Nacional.

Alejandro Cisneros Espejel
Cito: "Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo no llegaron al convite de Calderón el pasado 15 de septiembre, ya que hubiera sido magnífico observar reunidos en el mismo balcón a los responsables históricos del actual desastre nacional". ¿Apoco los presidentes auto-denominados "nacionalistas" (Díaz Ordaz, Echeverría, JoLoPo) no tienen su parte de culpa? Recuerden que ellos fueron expertos en soltar al ejercito contra el pueblo, en desaparecer personas, en endeudar al país y también fueron maestros en la corrupción y el nepotismo. Yo NO olvido las horribles crisis de deuda de 1976 y 1982, el despilfarro petrolero de JoLoPo y sus lloriqueos, ni la hipocresía de Díaz Ordaz y Echeverría. Veo que no conviene recordarlos pues una parte de la izquierda actual fue cómplice de los crímenes de aquellos. Los neoliberales han sido una pesadilla terrible, pero los otros, a su modo, también arruinaron y humillaron a México. No lo olviden.Responder a este comentario

Qué tienen de sexy las mujeres arriba de los 50?


Qué tienen de sexy las mujeres arriba de los 50?


La confianza en sí mismas, su estilo, y muchas otras razones son las que hacen que muchos hombres se vuelvan locos por las mujeres de mayor edad.

Chelsea Kaplan

¿Qué es lo que tiene la mujer madura que la hace tan irresistible? A continuación, los chicos nos comparten sus verdaderos sentimientos ante las mujeres mayores de 50 años.

La confianza en ellas mismas

“Las mujeres mayores de 50 años comparten un sentimiento de autoconfianza que las más jóvenes no demuestran. Un porcentaje de esta confianza está relacionada con la edad. Para mí no existe razón alguna por la cual una mujer deba intentar ser como alguien más, o deba tratar de encajar en algún tipo de grupo social para que algún hombre la acepte. La autoconfianza es simplemente muy sexy, y las mujeres mayores muy probablemente lo demostrarán más que las mujeres jóvenes.” - Carl, 56, Nueva York, NY

Su mantenimiento de alto nivel. “¡Siempre hay que arreglarse y verse bien!”

“Sé que muchas personas piensan que está mal que una mujer mayor deba preocuparse por cómo se ve a su edad. Sin embargo, personalmente creo que no es algo tan malo. Muchas mujeres jóvenes andan por todas partes con la apariencia de recién haber salido de la cama, con el contorno de sus ojos hinchado y con su cabello hecho un desastre. No estoy seguro de por qué no les importa, pero simplemente eso no me llama la atención. Me encanta cómo las mujeres mayores en verdad se cuidan y quieren verse bien. Me vuelve loco el hecho de que una mujer tenga su cabello y su maquillaje en orden, y que porte algún vestido bonito. Para mí, eso resulta muy atractivo.” - Barry, 59, Rochester, NY

No sólo piensan en bebés

“Soy un lector nato, y nada me atrae más que una mujer que disfruta de discutir sobre libros y asistir a las lecturas, de igual forma que yo. Puede que sea solamente el tipo de mujeres que he conocido, pero honestamente creo que las mujeres mayores son mucho más propensas a la lectura que las mujeres, digamos, en sus 20’s, y muestran menos interés en sólo buscar revistas. Especialmente las revistas sobre celebridades, que son las que atraen de cierta forma a las mujeres más jóvenes.” - Jay, 52, San Francisco, CA

Su experiencia en la intimidad

“Muy probablemente una mujer arriba de los 50 sabrá cómo comportarse en tu cama, y más ante un cuerpo masculino. Creo que el arsenal de trucos de una mujer madura siempre sobrepasa a los de una mujer con la mitad de su edad. ¡Preferiría compartir una noche bajo mis sabanas con una mujer adulta, que con una mujer joven cualquier día!” - Sean, 36, Ft. Lauderdale, FL

No son mujeres tan materialistas

“Las mujeres mayores, que ya han estado en la fuerza laboral durante mucho tiempo, normalmente actúan con mayor seguridad ante su economía y sus finanzas que las mujeres más jóvenes que acaban de empezar a laborar en sus profesiones. Y como resultado, tienen un mayor enfoque en quiénes son realmente como personas. No me creerías si te digo cuántas mujeres jóvenes he conocido que solamente mostraron interés en mí por el auto que manejo. No hay nada menos atractivo que una busca carteras, y en mi experiencia, no hay muchas mujeres que sean así después de sus 50 años.” - Richard, 57, Reston, VA

Son conocedoras de arte y cultura

“La mayoría de las mujeres con las que yo he salido, que son mayores de 50 años, normalmente han valido la pena. Me han introducido a todo tipo de cosas interesantes: cómo seleccionar un buen vino, saber que es lo que se debe de apreciar más en una sesión de ópera, y cosas por el estilo. Siento que mis experiencias con ellas son mucho más interesantes y constructivas que las que tengo con las mujeres jóvenes. ¡Mis sentidos vuelven a florecer, y eso sí que es bastante bueno!” - Mark, 41, Quincy, MA

sábado, 18 de septiembre de 2010

Las consecuencias de la ilegitimidad


Las consecuencias de la ilegitimidad
Javier Sicilia



MÉXICO, D.F., 7 de septiembre.- La democracia en el México moderno ha sido tan incipiente como inestable. El primer momento en que pudo haberse logrado, se hundió con la usurpación de Victoriano Huerta, la Revolución Mexicana y el establecimiento de una dictadura de partido. El segundo está por hundirse con el sospechoso ascenso de Felipe Calderón a la Presidencia y la absurda guerra que desató contra el crimen.

Aunque uno y otro momentos tienen características diferentes –el primero fue burdo golpe de Estado que concluyó en la guerra y el establecimiento del poder del grupo de Sonora sobre los cadáveres de sus enemigos; el segundo, cuyas consecuencias aún no vemos, se fincó en un juego mediático y de manipulación de votos, que derivó en una guerra contra el crimen, en la ingobernabilidad y en un conjunto de facciones políticas, llamadas partidos, que se disputan no el gobierno, sino el poder para administrar esa misma ingobernabilidad–, ambos muestran que la crisis de nuestra democracia tiene que ver con la ilegitimidad.

Cuando no hay legitimidad –ya sea por usurpación violenta o por fraude electoral–, no hay manera de consensuar. Se gobierna con la fuerza o se vive la guerra. Calderón decidió gobernar con las dos: inventó una guerra para gobernar con la fuerza. Pero, al igual que Huerta, terminó rodeado por la guerra. El primero huyó –las razones políticas de las facciones que se le opusieron eran tan moralmente sólidas, y la poca fuerza armada que tenía a su lado tan débil, que no había forma de permanecer–.

Calderón no lo ha hecho. Las razones de su guerra son absurdas en el orden político, pero moralmente correctas. Sin embargo, las consecuencias son igualmente atroces. En medio de una guerra que día con día se le va de las manos y cuyos costos son cada vez más espantosos; en medio también de su incapacidad para generar consensos políticos, el país no sólo vive el horror de los enfrentamientos entre los cárteles y los que éstos libran contra el Ejército y la policía, sino también el horror de las guerras mediáticas de los faccionalismos partidistas. Lo que en la época de Huerta era, para decirlo con Emilio Rabasa, La Bola, que luchaba por conquistar una grandeza negada: la democracia, en la de Calderón es una Bola sin rostro que lucha por lo más pueril: el poder y el dinero.

En esas condiciones, 2012 se anuncia atroz. ¿Habrá condiciones para un ejercicio verdaderamente democrático que lleve al poder no sólo a un presidente legítimo, sino capaz de hacer los consensos político que requiere el país y pacificarlo? ¿Surgirá, en medio de la ingobernabilidad, la tentación en Calderón de crear un estado de excepción y, a la manera de Fujimori, intentar prolongar su estancia en el poder? ¿O esa tentación surgirá en el mismo Ejército que, imposibilitado para tener un marco legal en esta guerra, querrá tomar su propio camino? ¿El crimen organizado logrará penetrar de tal forma las filas del gobierno y de los partidos políticos que lo que tendremos será un presidente coludido con la barbarie? ¿Asistiremos –como sucedió bajo las consecuencias de la usurpación de Huerta– al ascenso de un grupo de poder que se perpetuará en él mediante la corrupción y la fuerza o, en otras palabras, veremos el retorno de un PRI que administrará la corrupción de las instituciones que creó y que la mediocridad de Fox no supo cómo desmantelar y refundar? ¿Qué sucederá con la izquierda que no logra reunirse; con los grupos disidentes que, como la izquierda de AMLO, el zapatismo chiapaneco o las guerrillas radicales, tienen aún un proyecto político? ¿Cómo jugarán sus cartas en medio de esta Bola más oscura que la de los tiempos de la Revolución?

Es imposible decirlo. Las consecuencias de la ilegitimidad abren un panorama sombrío que no anuncia un futuro promisorio para la democracia y la reconstrucción de un país que entró en el caos.

El lector, sin embargo, tendrá sus esperanzas. La mía es tan incierta y absurda como la de cualquier otro que en medio de la oscuridad del país camina a tientas en busca de una puerta, mientras imagina cómo puede llegar a ella: creo, después de escuchar las conclusiones de los “Diálogos por la Seguridad” a los que convocó Calderón, que su estancia en el poder es más dañina que su ausencia. Calderón debería irse, o bien, las Cámaras debieran destituirlo y colocar en su lugar a un presidente interino cuya legitimidad permitiera crear los consensos que salvaran la vida democrática y las elecciones del 2012. Esos hombres aún existen en nuestra vida política. Sin embargo, ¿las facciones tendrían el valor y la estatura moral de hacerlo? y, en ese caso, ¿tendrían –lo que no tuvieron los hombres de la Convención de Aguascalientes– la altura política para respetarlo y respaldarlo?

¿Quién podría saberlo? Sin embrago, prefiero hacer un esfuerzo de razón que aceptar una política de poder cuya ilegitimidad nos tiene sin sueño. Una buena regla de conducta es pensar que aún hay espíritus libres que pueden encontrar una salida razonable a lo irracional.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar todos los presos de la APPO y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.

viernes, 17 de septiembre de 2010

LOS HEROES DEL BICENTENARIO


MUERA EL MAL GOBIERNO

Muera el mal gobierno!
Álvaro Delgado



MÉXICO, D.F., 13 de septiembre (apro).- Nadie ama a su patria por ser grande sino porque es suya, decía Séneca, y por eso, al cumplirse 200 años del inicio de la gesta de Independencia, es válido exclamar que viva México, pero también se impone gritar, con indignación, la proclama de Miguel Hidalgo: “¡Muera el mal gobierno!”

Sí, muera el mal gobierno, porque los sustitutos del priato han dado a los mexicanos en una década más de lo mismo.

Porque, de ser echado el PAN de Los Pinos en 2012, seguirá administrándose la misma dosis.

Porque, como partido de derecha, no tiene proyecto de nación, sino de facción.

Muera el mal gobierno, porque Felipe Calderón comete la insolencia de sentirse la patria.

Porque incumplió su compromiso de moderar la opulencia y la indigencia.

Porque el alza de impuestos y la creación de nuevos, así como los incrementos en precios de gasolinas y la electricidad, perjudican a los más pobres.

Porque se somete a la opulenta élite y le permite no pagar multimillonarios impuestos.

Porque se sigue arrojando al infierno de la pobreza a más de la mitad de los mexicanos y se sigue acumulando fortunas al amparo del poder.

Muera el mal gobierno, porque la corrupción y la impunidad lo han penetrado hasta la médula.

Porque vale más las complicidades con Juan Molinar y el parentesco con Margarita Zavala que la vida de 49 bebés de la guardería ABC.

Porque han empujado al tobogán del olvido y la impunidad los asesinatos de los niños Almanza, de los 15 adolescentes en una fiesta en Ciudad Juárez, de los dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey, de la señora Gabriela Pintado Terroba…

Porque la comisionada del Instituto Nacional de Migración (INM), Cecilia Romero, se mantiene en el puesto sobre los cadáveres de 72 indocumentados asesinados en Tamaulipas.

Porque desprecia a Diego Fernández de Cevallos y no quiere aclarar su secuestro.

Porque su “guerra” ha producido carnicerías cotidianas que ya superan los 30 mil muertos.

Porque mientras combate a cárteles “malos”, como Los Zetas, los que encabezan el “bueno”, Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, pasean por donde les da la gana.

Porque los engaños sobre la captura de Edgar Valdés, La Barbie, sólo ratifican lo que sustenta al grupo gobernante: La mentira.

Muera el mal gobierno porque se entrega el patrimonio nacional a los magnates Germán Larrea, del Grupo México, y Emilio Azcárraga, de Televisa.

Porque Televisa ya no es sólo la secretaría de Educación, sino el suprapoder nacional.

Porque no sólo el crimen silencia a los medios de comunicación, sino el dinero público a carretadas y ha vuelto alcahuetes a periodistas que hasta se muestran como honorables.

Porque la militarización de la República, que la propaganda oficial y oficiosa atribuye a la “valentía” de Calderón, esconde los apetitos de represión.

Porque cada que Calderón convoca a la unidad, hace todo para dinamitarla.

Muera el mal gobierno, porque en la opulenta banalidad del Bicentenario exhibe que confunde lo grandiosos con lo grandote.

Porque, ignorante, quiso liquidar a Pedro Moreno y Víctor Rosales como héroes de la Independencia.

Porque, supremo ignorante de la historia, ha dejado en el olvido y en el abandono a sitios clave de la Independencia y desdeña la Revolución.

Porque, al fin fanático, se somete al clero vociferante que excomulgó a los insurgentes.

Muera el mal gobierno, porque, en vez de editar masivamente Los Sentimientos de la Nación, presentados por José María Morelos y Pavón el 14 de septiembre de 1813, para discutir su vigencia, Calderón hizo escribir la historia a su conveniencia y, sobre todo, sepultar la fraudulenta elección de 2006.

En Historia de México, el libro editada por el Fondo de Cultura Económica (FCE) que se pretende sea la historia oficial del panismo, hay por lo menos un capítulo falaz. Es el titulado “México contemporáneo (1988-2008)”, cuyo autor contratado por el gobierno de Calderón, Enrique Krauze, describe que la elección de 2006 fue impecable:

“En los meses anteriores a la elección del 6 de julio de 2006 el país se polarizó entre los partidarios del Peje (sic) y sus críticos. El propio político tabasqueño, creyendo que su ventaja era definitiva, cometió varios errores tácticos que a la postre, para sorpresa general, determinaron su derrota ante Calderón por estrechísimo margen. Durante el último semestre de 2006 (el periodo de la elección y la toma de posesión) el país vivió momentos de peligrosa tensión, pero la civilidad privó sobre la provocación y las amenazas de violencia. El 1 de diciembre de 2006, Felipe Calderón tomó posesión y dio inicio al segundo periodo presidencial del PAN.”

Y enseguida, el autor colma de elogios a Calderón:

“De un estilo discreto y ejecutivo que contrasta vivamente con el de su antecesor, Calderón se propuso asumir y enfrentar una guerra que México había postergado por demasiado tiempo: La lucha frontal contra el crimen organizado.”

Muera el mal gobierno, en fin, porque la propaganda multimillonaria de Calderón ya tiene hartos a los mexicanos, a los que desprecia.

Aun así, no es hora de guardar silencio. ¡Viva México! ¡Muera el mal gobierno…!



delgado@proceso.com.mx

sábado, 11 de septiembre de 2010

Qué festejar


Sabina Berman


La Patria no es un fulgor abstracto. Tampoco el fulgor de los huesos de los hombres fuertes del pasado. No puede ser la esperanza de una Patria mejor, segura y justa que los anuncios mercadotécnicos del gobierno federal nos invitan a soñar despiertos, como si alucinar fuese una actividad patriótica. Ni ha de ser el chisporroteo de juegos pirotécnicos en la plaza pública: por maravillosos que sean, y lo serán, serán fugaces.

La Patria es hoy. Es diaria y es real y es tangible. Es eso que nos une, lo deseemos o lo deploremos. Es eso que no tiene dueño particular y es de todos: lo nuestro. Es el bien común, y también, por desgracia, el mal común.

No es entonces casual que muchos nos encontremos con los corazones atribulados por la incertidumbre de salir este septiembre de nuestras casas a festejar. Festejar qué de la Patria, nos preguntamos, y cómo no deplorar mucho.

Porque el mal común de nuestro tiempo es grande y peligroso. Esta guerra civil que llegó puntual según las profecías numerológicas, pero que no es la guerra de clases sociales que tanto temíamos, sino una harto peor. Una guerra sin ideología y sin héroes. Una guerra que ha invadido con sus armas y explosiones la tercera parte del territorio ha borrado el optimismo en el país completo y se cuela hasta lo más íntimo de cada uno de nosotros, cuando los truhanes roban nuestras casas, secuestran a nuestros seres amados, nos hurtan nuestros patrimonios y, sin tener a donde acudir para exigir justicia, quedamos llenos de impotencia y odio.

Sincerémonos: Del otro lado de las barricadas, del otro lado de la barbarie de esta guerra, más allá de nuestra rabia, ahí donde la vida se esfuerza en trascurrir civilmente, tampoco podemos reposar, y es que ahí otro mal, menos mortífero pero sí corrosivo, nos envenena. El encono. La discordia.

Dice Aristóteles: “La discordia es un estado de cosas en que cada uno toma del bien común lo más que puede y regresa lo menos posible”.

Ojeemos nuestra pirámide social. Primero a nuestros ricos. Hay pocas economías grandes con ricos tan ingratos como los nuestros. El hombre más rico del mundo nos vende, en su país, una de la bandas anchas de internet más lentas del planeta y a cambio nos cobra una de las rentas más altas. Cemex, que lleva en su nombre el nombre de México, ordeña el mercado nacional para sufragar su globalización: acá vende más caro que en ningún otro sitio el cemento. Nuestros grandes bancos (bueno, es un decir, los bancos transnacionales que acá operan) consideran sus sucursales mexicanas las joyas entre sus garbanzos: acá pagan poco el ahorro, cobran cada servicio y cada error al usuario, y prestan muy caro; y así, acá han condenado a una generación de empresarios incipientes al estancamiento de sus sueños.

De nuestra clase política qué decir sino lo consabido. Cada facción vigila a la otra para estorbarla y ninguna cede un ápice a la cooperación. Y cada facción, ocupada por conseguir para sí más poder, extravía la misión que la llegada de la democracia le imponía a esta generación de políticos: la edificación de un Estado que con leyes, jueces y maestros protegiera y agrandara el bien común.

Reina la discordia en la punta de nuestra pirámide social. La discordia que viene de la abundancia acaparada. Del bien común saqueado y vuelto a saquear. Y, como fiel reflejo, los corazones de los ciudadanos se encuentran en disputa, indecisos en salir a la plaza pública a festejar ese campo de batalla llamado Patria.



2.

Y sin embargo, algo más sucede en los márgenes del odio y la barbarie. Algo menos publicitado, más despacioso, algo luminoso que serena los corazones.

Nuestras universidades públicas han vuelto a ser el espacio de la discusión informada de realidad. Hoy nuestros sabios universitarios tutelan tradiciones mexicanas en la arqueología, en la antropología, en la medicina, en la arquitectura, en la biología, para nombrar las más visibles. Hoy vemos erguirse, aunque entre tirones para impedirlo, a una Suprema Corte de Justicia autónoma por primera vez en nuestra historia.

Hoy en unas cuantas porciones de México se embellecen las plazas públicas. Se remozan las calles. Se venden o rentan a precios sensatos bicicletas y motocicletas, para preservar el aire. Se repueblan el Mar de Cortés y el Mar Caribe mexicano gracias a ciencia mexicana. Hoy trabaja con paciencia y poco interés de los medios masivos la generación de artistas y escritores más numerosa de nuestra historia –y también, hay que reconocerlo, la más apoyada por el Estado–. Hoy se han abierto varias colecciones de arte de empresas nacionales a los ciudadanos, como la Colección Coppel o la Colección Jumex. Francisco Toledo y Proax siguen expandiendo la belleza por Oaxaca. Las series de la televisión pública y privada cada temporada tienen mejor factura y más relevancia. El cine vive ya 10 años de auge. Un patronato de empresarios y un equipo de ecologistas protege y desarrolla las 18 hectáreas de la reserva natural Montes Azules.

Hoy la sociedad civil sigue armando sus organizaciones. Semillas dona millones de pesos a los grupos de mujeres que trabajan en mejorar la vida de las mujeres. Las Libres de Guanajuato donan su eficacia profesional para defender gratuitamente a mujeres encarceladas por ser mujeres. Miles de mexicanos cabildean los derechos de los mexicanos de capacidades y preferencias distintas.

¿Qué festejar este septiembre? A esos mexicanos de corazones enteros. Esos mexicanos que practican la generosidad civil: que ensanchan la Patria y no la roban, regidos por una exigencia personal de nobleza. La nobleza: los actos que a nadie quitan y a todos benefician. La definición es otra vez de Aristóteles.

Esos mexicanos son los héroes de nuestro presente. Rodeados de violencia, infunden a nuestra realidad la concordia y marcan un camino a seguir. Si emulándolos lográramos un pacto ciudadano para enriquecer el bien común; si cada mexicano, rico o pobre, diera un paso adelante para aumentar lo que es de todos, estaríamos en camino de escapar de lo que hoy es nuestro mal común: la discordia, y su prolongación por medios físicos: la guerra.



(*) Este texto se publica en la edición 1766 de la revista Proceso, ya en circulación.

Televisa-Reforma: Ataques con trasfondo


Inesperada y virulentamente, Televisa emprendió la semana pasada una campaña de desprestigio contra el Grupo Reforma, basada en una hipócrita denuncia de los anuncios clasificados que publicitan servicios sexuales y que aparecen en las páginas de sus periódicos, en particular los que circulan en la Ciudad de México, Reforma y Metro. El trasfondo de los ataques es de índole muy distinta y tiene que ver con la molestia del poder, que ha dado todo tipo de prebendas al consorcio televisivo, por la conducta del dueño, presidente y director general del grupo editorial, Alejandro Junco de la Vega, que decidió radicar en el extranjero por la inseguridad que se vive en México. En realidad, Televisa, al que Reforma atribuyó haber sido beneficiario de la “ganga” que le permitió obtener dos licitaciones clave en materia de telecomunicaciones, sólo ha sido un instrumento…

MÉXICO, D.F., 11 de septiembre (Proceso).- Cuando Alejandro Junco de la Vega decidió autoexiliarse en 2008 por razones relativas a su seguridad y la de su familia, el dueño y presidente del Grupo Reforma ponía la primera piedra en el hígado del máximo poder que hoy, a través del consorcio de comunicaciones consentido del momento, Televisa, ha colocado a la editorial regiomontana como blanco de una inusitada y virulenta campaña de desprestigio.

En los últimos meses, muchos habitantes de Monterrey –de los más pudientes, por supuesto– atravesaron la frontera norte en busca de un paraíso que sustituyera al que el crimen organizado les arrebató inesperada y violentamente.

Pero el primero que huyó, entre los más prominentes, fue Junco de la Vega.

“Quien se va de Monterrey es un cobarde”, escribió el 29 de agosto en su cuenta de Twitter el presidente y director de Cementos Mexicanos, Lorenzo Zambrano. El magnate regiomontano convocaba a “luchar por lo que creemos. Tenemos que retomar nuestra gran ciudad”.

En menos de dos días la cuenta de Zambrano en esa red social sumó 13 mil 315 seguidores y contribuyó a desatar una campaña en los espacios informativos de Televisa contra el empresario Alejandro Junco de la Vega, cabeza del Grupo Reforma, y contra los periódicos de esa corporación.

La campaña a la que Televisa dio voz y pantalla se inició sutilmente el 30 de agosto, el mismo día que se anunció la detención de Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, y en vísperas del cuarto informe de gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.

A los 20 minutos de iniciado El Noticiero se aludió al mensaje de Zambrano. El conductor Joaquín López Dóriga contextualizó así:

“Y no es que sean muchos los hombres de negocios que se han ido de Monterrey, pero sí son conocidos. Es el caso del dueño de los periódicos El Norte y Reforma, Alejandro Junco, que es de los que abandonaron Monterrey para irse a refugiar a Texas, donde vive en su residencia de Austin.

Extracto del reportaje que se publica en la edición 1767 de la revista Proceso, ya en circulación.

Bicentenario de un Estado fallido


Bicentenario de un Estado fallido
Jorge Carrasco Araizaga



MÈXICO, D.F., 10 de septiembre (apro).- La convicción es generalizada: no hay nada que celebrar. Los 200 años del surgimiento de México como nación nos alcanzaron en medio de una severa crisis del Estado mexicano. Los mexicanos lo padecemos y el mundo es testigo. Pobreza endémica, violencia inusitada, corrupción atávica y una desigualdad que avasalla en cualquier lugar del territorio, son expresiones de la debilidad en que se encuentra el Estado mexicano del siglo XXI. De las guerras intestinas del siglo XIX que costaron la mitad del territorio a la dictadura porfirista y del régimen autoritario del PRI que predominó en el siglo XX a la alternancia pactada de ese partido con el PAN, el Estado que se gestó hace dos siglos ha sido incapaz de generar uno de sus componentes básicos: la ciudadanía. México tiene casi 110 millones de habitantes, pero más del 60 por ciento es una masa que apenas sobrevive. Y muchos millones de los que satisfacen con creces sus necesidades básicas constituyen otra masa más preocupada en diferenciarse de la otra. La falta de ciudadanía permite y explica a una elite política y económica que en dos siglos ha dispuesto de los recursos de la nación sin someterse a un control real y efectivo. Su voracidad y trapacerías explican en buena medida la impunidad histórica de México. La clase media que el autoritarismo priista tuvo como válvula de escape ha sido avasallada en los tiempos de la alternancia, al tiempo que los poderes formales del Estado son cada vez más ricos. Es el costo de la democracia, dicen. La creciente disposición de recursos por parte del Ejecutivo, Legislativo y Judicial no ha significado tampoco el desarrollo de ciudadanía, sino de una masa burocrática, cuyas elites se procuran jugosos beneficios sin más méritos que su capacidad de apropiarse lo que por derecho no es suyo. Sindicatos, partidos políticos y aparatos locales de poder son parte de ese esquema. El abandono del modelo solidario de desarrollo y la entrega de los recursos y bienes nacionales a privados nacionales y extranjeros, ha atentado también contra la formación de ciudadanos. En tales condiciones, el bicentenario Estado mexicano generó su propio veneno: los poderes fácticos, representados por el narcotráfico y la televisión. A manos del narcotráfico, el Estado mexicano ha dejado de tener presencia en crecientes zonas territoriales en todo el país. Además de territorio, otro de los componentes que explican a un Estado, el de México ha perdido a miles de personas que viven en torno a la ilegalidad y la violencia. Ante la televisión, los Poderes del Estado han perdido autoridad. Están sometidos a la dictadura de la pantalla. Beligerante, la televisión desafía y hace sentir su fuerza cuando se trata de que prevalezcan sus intereses, a costa de los de la nación. Forma y deforma, también en detrimento de la ciudadanía. El Estado tampoco se explica sin la condición primordial de su surgimiento: el de garantizar la integridad de las personas y la posesión de sus bienes. Es su obligación de seguridad pública. Pero los 28 mil muertos que van en la "guerra al narcotráfico" del gobierno de Felipe Calderón hablan de un problema mayor: el de su incapacidad para garantizar la seguridad nacional. La llamada estrategia contra las drogas, además, ha sido costosa para la dignidad de las personas. Otra función primordial del Estado es garantizar el respeto a los derechos humanos y en eso tampoco se ha consolidado en México en sus dos siglos de existencia. jcarrasco@proceso.com.mx