sábado, 12 de noviembre de 2011

La maldición de Bucareli


La maldición de Bucareli

Chalco. Escena de la tragedia. Foto: Octavio Gómez
Chalco. Escena de la tragedia.
Foto: Octavio Gómez
Por segunda vez en su sexenio Felipe Calderón perdió a su secretario de Gobernación en un percance aéreo al que envuelve la bruma de la desinformación y la duda, tal como ocurrió hace tres años en el caso de Juan Camilo Mouriño. De escasos méritos en su desempeño político, débil en su carácter de secretario de Gobernación, con su muerte Blake Mora provoca sin embargo un nuevo sacudimiento en la estructura de mando del presidente de la República. Dado que la nave en la que murió forma parte de la flota de la Fuerza Aérea, se abren también dudas sobre la verdadera capacitación de quienes, como pilotos y mecánicos, forman parte de ella.
Durante 35 minutos –de las 8:55 a las 9:30 de la mañana del viernes 11– el helicóptero Súper Puma XC-UHM TPH06 donde viajaba el titular de la Secretaría de Gobernación, Francisco Blake Mora, estuvo fuera del radar del Servicio a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano. Sin embargo la búsqueda de la aeronave no empezó sino hasta que se confirmó que el responsable de la política interna del país no llegó al acto que tenía previsto en Cuernavaca, Morelos.
Estos datos se desprenden de la versión del secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez Jácome, en la conferencia de prensa que dio a las 21:30 horas del mismo día para ofrecer los primeros avances de las investigaciones sobre el suceso que, por segunda ocasión en el sexenio de Felipe Calderón, le costó la vida a un secretario de Gobernación.
La falta de seguimiento de una aeronave donde viajan altos funcionarios del gobierno federal se ha vuelto un fenómeno recurrente.
Por ejemplo, el 8 de octubre de 2008 el avión AP02, en el que viajaba Margarita Zavala, esposa del presidente, se perdió 15 segundos de la pantalla del radar de los controladores aéreos, según un reporte del secretario de Trabajo del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo, Ángel Iturbe, remitido a las autoridades aeronáuticas para advertirles sobre las constantes fallas en los sistemas de control aéreo (Proceso 1673).
“Imagínese lo gravísimo que es perder la señal de la aeronave donde viaja la esposa del presidente. A ese grado han llegado las deficiencias técnicas”, declaró Iturbe a los reporteros Patricia Dávila y Rodrigo Vera para documentar la “gran cantidad de fallas” en las aeronaves donde viajan altos funcionarios del gobierno.(Extracto del reportaje principal que se publica esta semana en la edición 1828 de la revista Proceso, ya en circulación)

En México los accidentes parecen atentados y los atentados parecen accidentes”


“En México los accidentes parecen atentados y los atentados parecen accidentes”

MÉXICO, D.F. (apro).- En un artículo publicado este sábado en la edición electrónica del periódico El Mundo de España, el periodista Jacobo G. García aborda la muerte del secretario de Gobernación, Francisco Blake, y pone en tela de juicio las causas del accidente en el que fallecieron el funcionario y siete colaboradores.
García también cuestiona al presidente Felipe Calderón en sus declaraciones hechas ayer en el sentido de que investigará las causas del siniestro, aun cuando la muerte de Juan Camilo Mouriño, en 2008, siguen sin esclarecerse.
A continuación se reproduce una parte del artículo publicado por El Mundo, titulado “México vive de nuevo bajo la sombra del sospechosismo”.
Fue el ex presidente Vicente Fox el que inventó el término “sospechosismo”, un concepto tan disparatado gramaticalmente como muchas de sus frases, pero que trataba de definir el ambiente de duda permanente que rodea la gestión del Gobierno.
Y es que México tiene la habilidad para que los accidentes parezcan atentados y los atentados parezcan accidentes. Del asesinato de Colosio a la muerte de Blake Mora, el listado de dudas, da igual quien ocupe la silla del Águila, es más largo que el de certezas.
A pesar de que toma fuerza la hipótesis de la mala climatología como causa del siniestro, pocas veces como ésta, el término “sospechosismo” cobra sentido tras la muerte del secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, fallecido al estrellarse el helicóptero en el que viajaba junto a siete de sus más íntimos colaboradores.
Tres ministros muertos en accidentes aéreos en seis años: Huerta en 2005, Mouriño en 2008 y Blake en 2011, son muchos para digerirlos sin más explicación que la del “trágico accidente”.
Ni siquiera para el presidente Felipe Calderón, que apareció desecho ante todo el país.
Otra vez Calderón volvió a llorar por la muerte de un amigo, un leal colaborador. Un tipo de Tijuana criado en sus pechos que no se desmarcó ni un ápice de la línea marcada por Calderón. Porque la lealtad, y no otro, fue el principal mérito tanto de Blake Mora como de Mouriño, fallecido tres años antes cuando su avión se desplomó en medio del Distrito Federal. Otra vez Calderón vuelve a quedarse sólo en lo personal y en lo político.
A su cuestionada estrategia de combate al ‘narco’ que ha dejado casi 50,000 muertos, se suma ahora la desdicha de que “todos los hombres del presidente”, que conforman el círculo intimo de Calderón, han fallecido en negligentes “accidentes” aéreos, lo que irrita aún más.
Calderón explicó que los pilotos eran expertos y que el Puma de 1987, de fabricación francesa, había recibido mantenimiento. También que la aeronave estuvo siempre vigilada por el Estado Mayor antes de despegar y que la zona presentaba una gran nubosidad a esa hora de la mañana.
De hecho los funcionarios que esperaban en Cuernavaca la llegada del Ministro confirmaron que recibieron una llamada desde el helicóptero avisando que llegarían tarde porque estaban buscando rutas alternativas debido al mal tiempo, así lo confirmó el gobernador de Morelos, Marco Adame. También el alcalde del Distrito Federal, del opositor PRD, Marcelo Abrard.
Calderón no descarta ninguna hipótesis
El propio presidente Calderón habló de “accidente” pero añadió que no descarta ninguna hipótesis y advirtió que su estrategia de seguridad sigue adelante.
“Como me pasó con Juan Camilo Mouriño hace tres años, extrañaré y necesitaré mucho a Francisco Blake. Pienso en ellos y, al margen de la amistad que nos unía, pienso en los ideales que compartimos. Con ellos compartí la idea de hacer un México más seguro donde impere el Estado de Derecho y donde los mexicanos puedan vivir en libertad”, dijo frente a las cámaras en un mensaje a los mexicanos.
“No me desmayaré y redoblaré la lucha por la construcción de un México mejor. Tenemos que ser fuertes…”, añadió en televisión.
La paradoja es que aunque Calderón ofreció una investigación “exhaustiva” y “transparente” sobre las causas del siniestro, la muerte de Mouriño, en 2008, sigue sin esclarecerse y el Gobierno decretó el “secreto” sobre la misma por un periodo no menor a 12 años.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Planea ‘El Chapo’ atacar tres objetivos en el DF, según la DEA


Planea ‘El Chapo’ atacar tres objetivos en el DF, según la DEA

MÉXICO, D.F. (apro).- Un funcionario de la DEA reveló al diario estadunidense The Chicago Sun que el líder del cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán pretende atacar tres objetivos en la ciudad de México: un consulado, un medio de comunicación y un canal de televisión.
En la entrevista difundida por dicho diario este viernes, el informante asegura queEl Chapo estaría consiguiendo decenas de armas de asalto para lograr su cometido.
Las fuentes de la DEA citarán a los hermanos gemelos Margarito y Pedro Flores, como parte de las 10 personas que testificarán en el juicio contra Zambada y para ello tiene una conversación grabada del mismo, donde pide dar seguimiento a los planes para una venganza.
Ellos están ahora bajo custodia, y habían hecho negocios con dos cárteles en guerra que los amenazaron si trataban con los rivales, por lo que se acercaron a las autoridades y ofrecieron su cooperación.
“Encuentren a alguien que pueda proveerles de armas poderosas, estadunidenses, no mierda pequeña, quiero derribar algunos edificios. Tenemos algunas granadas, algunas armas calibre .50, estamos cansados de los AK-47”, dijo Zambada en las grabaciones que la agencia tiene.
“Ustedes son buenos conmigo, ustedes quieren serlo, consíganme mis cosas, mis armas. No importa el dinero ni las drogas, quiero hacer volar esa mierda. Quiero bazucas y lanzagranadas”, explicó.

PARA SABER QUE SOLO FALLECIO UN FUNCIONARIO MAS NADA COMO CONSULTAR AL MAESTRO GRANADOS CHAPA


PARA SABER QUE SOLO FALLECIO UN FUNCIONARIO MAS NADA COMO CONSULTAR AL MAESTRO GRANADOS CHAPA
Presidente desinformado – }
plaza publica
MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA
16 de julio de 2010
La conseja según la cual el presidente de la República es el hombre mejor informado del país, si alguna vez correspondió con la realidad, ha dejado de tener vigencia. Al presentar ayer a su cuarto secretario de Gobernación, uno por año en promedio, Felipe Calderón dijo que José Francisco Blake Mora es “un operador político leal, práctico eficaz cuyo perfil servirá también en la tarea de intensificar y dignificar la actividad política de mi gobierno en esta segunda mitad de la administración”.
Pero el acontecimiento más reciente en la vida pública del suplente de Fernando Gómez Mont es la estrepitosa derrota del PAN en Baja California, de donde viene el nuevo funcionario. Ese partido, que ha llegado a tenerlo todo, lo perdió todo el 4 de julio. Y uno de los responsables de esa estruendosa caída es ese “operador práctico eficaz” que cree Calderón.
Adela Navarro, directora del semanario Zeta de Tijuana, conocedora como pocos de los entresijos de la política local escribió con Sergio Haro Cordero, su corresponsal en Mexicali, este juicio sobre Blake Mora, considerado como el segundo responsable de la derrota, después del gobernador Osuna Millan. O hasta el primero, porque “desde la secretaría de gobierno se ha convertido en el poder tras el trono tanto en ese gobierno como en el Partido Acción Nacional. Por debajo de la mesa, con bajo perfil, ha movido los hilos de la política panista hasta imponer candidatos, negociar con los partidos de oposición y utilizar el presupuesto, el de finanzas y el desarrollo social en busca de votos. La lógica indica que luego de la derrota debería ser el primero en renunciar, pero el gobernador actúa más por capricho al mantenerlo que en dignidad al despedirlo” (Zeta, 9 de julio).
Al llevarlo a su gabinete, Calderón redondeó la incongruencia expresada siempre que remueve a un colaborador. Tras la apariencia de una falsa amabilidad, el Ejecutivo alaba al personal al que echa, como si su buen desempeño fuera la causa de su remoción. Y en los casos de las dos suplencias anunciadas el miércoles, se les designa en territorios donde sus fallas han sido ostensibles, pues tampoco Bruno Ferrari, el nuevo secretario de Economía, viene de una gestión muy exitosa en Proméxico.
En términos profesionales, Blake Mora sólo ha estado fuera de Baja California en el trienio 2000-2003, cuando fue diputado federal en la bancada dirigida por Felipe Calderón. Allí trabaron o consolidaron una estrecha amistad personal, tal como la que surgió en ese mismo tiempo entre el entonces líder legislativo y el diputado Juan Camilo Mouriño. De esa suerte, de tal bancada han surgido dos de los cuatro secretarios de Gobernación de este sexenio que Televisa ha dado ya por terminado, en voz de Claudio X. González Guajardo, presidente de la Fundación de ese consorcio.
Salvo pues, ese breve lapso de vida federal, la trayectoria del nuevo secretario de Gobernación ha transcurrido en su península natal. Ha sido secretario de gobierno de la cuarta administración panista bajacaliforniana desde 2007. Como tal, si bien hay un órgano electoral autónomo, y los comités estatal y municipales de su partido tienen su propia esfera de acción, Blake Mora intervino activamente en el proceso electoral que concluyó el cuatro de julio en el peor desastre panista en la historia de Baja California, tercamente panista desde que en 1989 Ernesto Ruffo ganó la gubernatura. En los 21 años transcurridos desde entonces, tiempos hubo en que el PAN lo controlaba todo, los ayuntamientos y la legislatura, amén del gobierno del estado. Gracias, entre otros, a la actuación de Blake Mora, esa situación mudó radicalmente ahora: el PRI ganó las cinco alcaldías y la mayoría en la legislatura, algo impensable cuando ese partido había llegado a niveles tan bajos que presentó hace tres años a Jorge Hank Rohn como candidato a gobernador.
Se atribuye a Blake Mora, en cambio, ser uno de los gestores de la relativa tranquilidad que los tijuanenses viven después de las tempestades levantadas por el crimen organizado con la complicidad de autoridades locales. Si ese es su mérito principal, y no el de la operación política, debió ser nombrado secretario de Seguridad Pública federal. Pero eso significaría la remoción de Genaro García Luna, y no estamos ya para hacernos ilusiones. Se le instruyó, sin embargo, para que encare “con responsabilidad y compromiso la lucha en contra del crimen organizado y por la seguridad pública, la lucha en contra de ese principal enemigo de nuestra sociedad y de nuestras instituciones”, tareas para las cuales el huésped de Bucareli carece de facultades.
Bruno Ferrari fue compañero de escuela, la Libre de derecho, de Calderón, con lo que se confirma la propensión a convertir la amistad en mérito para el desempeño público. Tras su grado inicial, obtuvo una licenciatura en derecho canónico, hizo estudios en ciencias del matrimonio y la familia y se doctoró en el Centro Académico Romano de la Santa Cruz. Muy su vocación, por supuesto, aunque difícilmente esas disciplinas preparan para la gestión pública de la economía, como lo ha probado su paso por Promexico, el artificio utilizado por Calderón para deshacerse del Banco Nacional de Comercio Exterior, que ya realizaba tareas de promoción. Si se piensa en la liquidación de Luz y Fuerza y el asedio a Bancomext, adosado por lo pronto a Nacional Financiera, parecería que no fue Andrés Manuel López Obrador sino Calderón mismo el que profirió la célebre proclama “!al diablo con las instituciones!”.—
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"Desesperación autoritaria"

"Desesperación autoritaria" (Revista Proceso, 25 septiembre 2011)

Javier Duarte/Foto: Yahir Ceballos, proceso.com
El régimen reacciona de manera desesperada ante su evidente fracaso en el propósito de controlar la violencia y el descontento social que recorren el país. En lugar de resolver los problemas de fondo, diariamente profundiza su estrategia propagandística y represiva. Recordemos que hace seis meses, el 24 de marzo, más de 50 medios de comunicación firmaron un Acuerdo para la cobertura informativa de la violencia dentro del marco de la mal llamada Iniciativa México. Este pacto propuso “homologar” el trabajo periodístico-propagandístico con el fin de dar una sensación de mayor seguridad a la población, así como de apuntalar la legitimidad del gobierno de Felipe Calderón y la clase política entera.

Aquel acuerdo ha fracasado rotundamente. Hoy, datos oficiales del Inegi revelan que los mexicanos nos sentimos más inseguros y confiamos menos que nunca en las instituciones gubernamentales. El 69.5% de las personas mayores de 18 años se sienten inseguras en su entidad federativa, cuatro puntos porcentuales más que el año pasado. En el mismo periodo, la confianza en la Marina cayó ocho puntos, hasta alcanzar 47%; en el Ejército, siete puntos, hasta 46%, y en la Policía Federal, casi 10 puntos, para terminar en apenas 17%. Esta opinión ciudadana está basada en hechos reales, ya que el mismo estudio demuestra que la cantidad de delitos del fuero común aumentó en un escandaloso 90% entre 2009 y 2010, de 12 a 23 millones. De los delitos de 2010, solamente 12% fueron denunciados por las víctimas, y 8% están siendo investigados por las autoridades.

La realidad de la crisis política ha desnudado la ficción de la Iniciativa México. El incendio del casino Royale ha destapado una cloaca de corrupción y complicidad dentro de la clase política panista de Monterrey. Los secuestros y las extorsiones contra maestros en Acapulco han evidenciado el total fracaso de los gobiernos del PRD en la entidad por lo que se refiere a su intención de conducir una verdadera transición política e institucional. La explosión de la violencia y la descarada apropiación del espacio público por los delincuentes en estados como Veracruz, Tamaulipas, Nuevo León, Estado de México y Coahuila revelan la pérdida de gobernabilidad en los principales bastiones del viejo partido del Estado...

"Coaliciones por conveniencia" (La Jornada, 3 octubre 2011)

"Coaliciones por conveniencia" (La Jornada, 3 octubre 2011)

Beltrones y Ebrard/ Foto: JC González, jornada.com
Son más las similitudes que las diferencias entre la iniciativa de gobierno de coalición de Manlio Fabio Beltrones y la propuesta por restablecer la clausula de gobernabilidad de Enrique Peña Nieto. Ambas buscan allanarle el camino al Presidente de la República para que pueda gobernar con más tranquilidad sin tantos obstáculos del Poder Legislativo. Parten del mismo diagnóstico equivocado que sostiene que a partir de la pérdida del control del PRI sobre la Cámara de Diputados, en 1997, supuestamente se habría instalado un inmovilismo, una generación del no en el Congreso. Las dos propuestas buscan resucitar la época autoritaria en que el Presidente contaba con mayorías legislativas estables que le permitían determinar libremente y sin contrapesos el rumbo del país.

De acuerdo con la iniciativa del senador Beltrones, a partir de 1997 se inicia en México la era de los gobiernos divididos... situación que ha provocado que las decisiones donde confluyen tanto el Ejecutivo como el Legislativo se hayan tornado más complejas, tendiendo a la inmovilidad y al bloqueo antes que a la cooperación, el diálogo, el dinamismo y la oportunidad. La iniciativa paralela de Guadalupe Acosta Naranjo en la Cámara de Diputados señala que el hecho principal de nuestra transición democrática fue la dispersión efectiva del poder del Estado y, por tanto, la creciente dificultad para poder gobernar y recuerda que en 1991, el presidente Salinas disfrutó el último Congreso acompañante, pues tenía 64 por ciento de los diputados. Desde entonces, la realidad, la matemática del Legislativo (por no hablar de los gobernadores y otros poderes constitucionales) no ha hecho sino limitar y complicar las capacidades presidenciales.

Es una lástima que destacados políticos como Acosta Naranjo y Marcelo Ebrard avalen y promueven este revisionismo histórico abiertamente priísta y salinista que pinta la misma transición democrática como un error que solamente ha venido a complicar el ejercicio del poder. Se les olvida que una de las grandes conquistas de la izquierda ha sido precisamente lograr una verdadera pluralidad en el Congreso de la Unión. El papel del Poder Legislativo en un sistema presidencial debe ser de contrapeso y vigilancia al Poder Ejecutivo, no de comparsa. Esta función legislativa es particularmente importante en un contexto de transición política, cuando el Ejecutivo sigue funcionando con las mismas prácticas autoritarias del pasado...

Honor a quien honor merece.

Homenaje a Miguel Ángel Granados Chapa (Palabras pronunciadas en el acto de entrega póstuma del Premio Nacional de Periodismo, Carlos Septién 2011)

No hay honor más grande en mi corta carrera periodística que haber compartido la mesa del programa "Encuentro" con don Miguel Ángel Granados Chapa, así como con Ricardo Rocha y Virgilio Caballero quienes aquí juntos rendimos homenaje al gran periodista. Con certeza a mis nietos les diré, y a mis hermosas hijas hoy ya les digo, con enorme orgullo, que no solamente tuve el honor de haber conocido al gran maestro, sino que tuve la fortuna de gozar de su amistad y de sus enseñanzas.

Lo poco que hoy sé del periodismo sin duda lo debo de forma notable a Don Miguel Ángel y desde luego también a mi querido amigo Ricardo Rocha, aquí presente. Ricardo y Virgilio pueden atestiguar que no pocas veces los tres no quedamos atónitos, sorprendidos, pasmados por la profundidad del conocimiento de Miguel Angel sobre la cultura, la historia, el arte y desde luego el acontecer nacional. Miguel Angel era una enciclopedia viviente, un destacadísimo jurista, con una sofisticada capacidad de análisis e interpretación que en general es un bien escaso en nuestros días. Esta capacidad combinada con su gran amor por la lengua española y su enorme inteligencia y astucia para ir inmediatamente a las raíces de la problemática nacional era impresionante y ejemplar.

Miguel Angel Granados Chapa es de esos grandes héroes de la fallida transición democrática que hoy vivimos en México. La independencia de su voz crítica todos los días en Reforma y en Radio UNAM, así como todas las semanas en la Revista Proceso, constituía un pilar de fortaleza, un referente firme y tan necesario, dentro de las arenas movedizas que suele caracterizar la política nacional. Sin duda, sin la aportación de don Miguel Angel estaríamos en una posición más dificil de la que estamos hoy. Las instituciones públicas serían más cínicas, los poderes fácticos más voraces y la ciudadanía menos valiente y participativa. Debemos a don Miguel Angel mucho más de lo que nos imaginamos. Gracias Miguel Angel, gracias por enseñarnos el camino cuando todo parecía ser oscuridad y desesperanza.

El periodismo en México vive hoy momentos difíciles, aunque también está lleno de potencial y de esperanza. Recuerdo que hace varios años, como un radioescucha más, escuchaba el programa "Encuentro" y me quedó muy grabada una intervención de Virgilio Caballero cuando discutía con Miguel Angel, Ricardo y Lorenzo Meyer sobre el duopolio televisivo. Virgillio resaltaba el hecho de que si bien no existe una verdadera competencia comercial entre las empresas más importantes, sí existía una competencia entre las principales televisoras para ver cuál de ellas denigraba más la condición humana. La Iniciativa México y el Acuerdo para la Cobertura de la Violencia son simples cortinas de humo para cubrir y legitimar esta competencia perversa que también es responsable por la violencia y la crisis humanitaria que hoy vivimos en México, y que sufren de manera particularmente aguda los periodistas del país.

Pero México es un país de enormes contrastes y contradicciones y aunque tenemos muchos rezagos en los medios de comunicación electrónicas, nuestro periodismo escrito y de investigación es una de las mejores del orbe. Países con un nivel de desarrollo mayor al nuestro no cuentan con un grupo de profesionales de la comunicación tan valientes e inteligentes como los que tenemos laborando en los principales medios independientes en México. Y esto sin duda también lo debemos al Maestro Miguel Angel Granados Chapa. Su ejemplo como escritor, su apoyo personal como amigo y colega y su visión institucional cuando estuvo a cargo de responsabilidades directivas, han sido motores imprescindibles para el avance del oficio periodístico en el país.

Hoy todos quienes hemos seguido de cerca y tenido el honor de trabajar con don Miguel Angel le decimos gracias, adiós y hasta siempre. Hoy su impronta nos deja la enorme responsabilidad de honrar su memoria poniendo nuestro granito de arena para "dar cumplimiento", como solía decir Miguel Angel, a favor de la honestidad y valentía periodística que predicó con su ejemplo a lo largo de su fértil carrera.

-John M. Ackerman (México, DF, 20 de octubre, 2011)

"Calderón a La Haya" (Revista Proceso, 23 de octubre, 2011)

"Calderón a La Haya" (Revista Proceso, 23 de octubre, 2011)

Felipe Calderón/Foto: Octavio Gómez, proceso.com
La denuncia en contra de Felipe Calderón y altos mandos militares y policiacos, así como de capos de la droga, que se presentará el 25 de noviembre ante la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, no busca venganza, sino justicia. Las más de 25 mil personas que respaldamos la iniciativa, encabezada por el abogado Netzaí Sandoval (www.juicioacalderon.blogspot.com), tenemos la firme convicción de que estamos obligados moral y políticamente a utilizar todas las vías legales y pacíficas a nuestro alcance para poner un alto al baño de sangre que se vive en el país. No defendemos a los criminales, sino todo lo contrario: buscamos denunciarlos a todos, independientemente de su rango o posición dentro y fuera del gobierno.

La CPI es una institución nueva, en funciones desde 2002 y reconocida por el Estado mexicano en 2005, que se estableció para investigar y enjuiciar los delitos más graves cometidos contra la humanidad. Está autorizada para actuar cuando los sistemas domésticos de justicia de las diversas naciones se encuentran imposibilitados para hacerlo, ya sea a causa de un débil diseño institucional o directamente por falta de voluntad política, de modo que puede llevar ante la justicia a los responsables de crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, genocidio o crímenes de “agresión” (ver el Estatuto de Roma: 
http://bit.ly/oWhn1y).

La dimensión de la violencia en México (50 mil asesinados, 230 mil desplazados y por lo menos 10 mil desaparecidos) es mucho mayor que la existente en el Congo, Sudán, Kenia, Costa de Marfil e incluso en la Libia de Gadafi. Todos estos países son investigados por la CPI. En la actualidad es evidente que en México también se cometen “crímenes de lesa humanidad”, definidos como “ataques generalizados o sistemáticos en contra de una población civil, y con conocimiento de dichos ataques”, incluyendo actos como tortura, desaparición forzada, asesinato y violación...

Documenta HRW el fracaso de la guerra anticrimen de Calderón .

Documenta HRW el fracaso de la guerra anticrimen de Calderón
El informe menciona 170 casos de tortura, 39 desapariciones y 24 ejecuciones extrajudiciales
Jesús Aranda

Periódico La Jornada
Jueves 10 de noviembre de 2011, p. 5
El informe de Human Rights Watch (HRW) denominado Ni seguridad, ni derechos: ejecuciones y tortura en la guerra contra el narcotráfico en México, señala que miembros de las fuerzas de seguridad “habrían participado en más de 170 casos de tortura, 39 desapariciones y 24 ejecuciones extrajudiciales desde que Felipe Calderón asumió la Presidencia en diciembre de 2006”.

La conclusión de investigaciones exhaustivas realizadas por la organización durante dos años en cinco de los estados más violentos del país, asevera: “En vez de reducir la violencia, la guerra contra el narco ha provocado un incremento dramático en la cantidad de asesinatos, torturas y otros terribles abusos por parte de las fuerzas de seguridad, que sólo contribuyen a agravar el clima de descontrol y temor que predomina en muchas partes del país”.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, agregó en entrevista –después de haberse reunido ayer por más de dos horas con el presidente Felipe Calderón para analizar el informe– que el Ejército y la Armada de México deben ser utilizados con total transparencia y rendición de cuentas, cosa que no ocurre actualmente.

Insistió en que si las fuerzas armadas continúan actuando al margen de la transparencia y del rendimiento de cuentas, difícilmente cambiará el esquema actual de violación de derechos humanos. En este sentido, hizo un llamado al gobierno federal a establecer mecanismos de control para dejar atrás la impunidad casi total en la que actúan soldados y marinos.

Una delegación de HRW se entrevistó con diversos funcionarios federales de primer nivel, a excepción del secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván Galván, con quien se canceló un encuentro previamente pactado.

Vivanco dio a conocer el informe de 236 páginas que contiene testimonios, documentación oficial e información obtenida de 200 entrevistas con víctimas, cifras oficiales y 60 peticiones de información pública por medio del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (Ifai), que abarca la problemática en los estados de Baja California, Chihuahua, Guerrero, Nuevo León y Tabasco.

Enjuicia a soldados y policías

En esas entidades, dijo, se comprobó que las fuerzas de seguridad (soldados, marinos y policías federales, estatales y municipales) aplican sistemáticamente la tortura para conseguir que los detenidos confiesen mediante coerción o proporcionen información sobre los cárteles de la droga, y que muchas veces son gente humilde que en la inmensa mayoría de los casos es inocente y no tiene vínculos con la delincuencia.


José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, en conferencia de prensaFoto José Antonio López
También, apuntó, el documento “contiene evidencias contundentes que sugieren que soldados y policías han perpetrado desapariciones y ejecuciones extrajudiciales, y que en muchos casos han adoptado medidas para ocultar sus delitos”.

El informe de HRW asevera que si bien la incidencia de las violaciones graves de derechos humanos ha aumentado drásticamente en el contexto del combate al narcotráfico, no sucedió lo mismo con la investigación y el juzgamiento de esos asuntos, ya que de 997 investigaciones abiertas por la Procuraduría General de la República (PGR) por homicidios vinculados con el crimen organizado entre 2007 y agosto de 2011, los jueces federales solamente han condenado a 22 por homicidio y otros delitos relacionados con la delincuencia organizada.

Además, de las 89 averiguaciones previas abiertas por la PGR por tortura de 1994 a junio de 2010, sólo han sido condenadas dos personas, lo que revela la profundidad del problema y que las investigaciones judiciales están muy por debajo de las necesidades del país.

Vivanco también destacó el tema del fuero militar, al señalar que durante el gobierno de Calderón se han iniciado 3 mil 671 averiguaciones por supuestas violaciones a los derechos humanos a manos de militares, en las que únicamente se han dictado 29 sentencias, mientras que en los cinco estados investigados, en donde se han abierto mil 165 averiguaciones contra soldados y marinos, no se ha registrado ninguna condena.

Después de destacar la importancia que tuvo la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en el caso de Rosendo Radilla, que estableció que los militares que cometan delitos en contra de civiles deben ser juzgados por el fuero común o federal, Vivanco llamó la atención en que hasta la fecha no se ha realizado la reforma al Código de Justicia Militar para que la decisión de la Corte se plasme en ley. Pero también censuró a la PGR por no tener la iniciativa de atraer al fuero federal las acusaciones en contra de militares, con base en el criterio del máximo tribunal.

El informe hace otras recomendaciones específicas a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, como son la derogación de la figura del arraigo y de las normas que permiten la detención en flagrancia, que facilitan el abuso a los detenidos y que los jueces no validen pruebas obtenidas mediante la tortura.

miércoles, 29 de junio de 2011

"La ciudadanía quiere más" (La Jornada, 27 de junio, 2011)


"La ciudadanía quiere más" (La Jornada, 27 de junio, 2011)

Sicilia y Calderón/Foto: José Carlo González, jornada.com
No hay duda de que el encuentro entre Javier Sicilia y Felipe Calderón este jueves en el Castillo de Chapultepec fue sumamente poderoso en el plano emocional. Conmovieron las lágrimas de María Elena Herrera, emocionaron las palabras de Salvador Campanur e indignó la cerrazón del Presidente. Algunas víctimas efectivamente se visibilizaron y los funcionarios federales tuvieron que pasar un par de tragos amargos al escuchar los señalamientos provenientes del otro lado de la mesa.

Sin embargo, el trago más amargo fue para los ciudadanos, al percatarse de que tres cansados meses de movilizaciones, caravanas, reuniones y denuncias terminaron en un mero espectáculo mediático armado para que Calderón demostrara su supuesta compasión por las víctimas y exigiera a la sociedad que lo deje trabajar en paz. Tal como han señalado algunos analistas, el enorme entusiasmo y satisfacción del presidente con el encuentro no es ni gratuito ni exagerado.

Definitivamente, esta reunión en Chapultepec fue menos exitosa que el acto de firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad del 21 de agosto de 2008. En aquella reunión en Palacio Nacional las víctimas también hablaron con claridad y contundencia. Allí el empresario Alejandro Martí lanzó su poderosa exigencia: Si no pueden, renuncien, pero no sigan... recibiendo un sueldo por no hacer nada, que eso también es corrupción.

Al contrario de entonces, este 23 de junio las víctimas no responsabilizaron a nadie por su desgracia ni condicionaron su respaldo al gobierno en turno a la entrega de resultados concretos. En lugar de presionar a Calderón y obligarlo a cumplir, se le abrió la perfecta escotilla de salvamento para eludir su responsabilidad echando la culpa al Poder Judicial, el Congreso de la Unión, a los gobiernos de las entidades federativas y a los mismos criminales...

Sicilia-Calderón, la metáfora de Gandhi


Sicilia-Calderón, la metáfora de Gandhi
ÁLVARO DELGADO
27 DE JUNIO DE 2011 ·

Sicilia. Encuentro con Calderón en el Castillo de Chapultepec.
Foto: AP / Eduardo Verdugo
MÉXICO, D.F. (apro).- Cuando vi a Javier Sicilia regalar un escapulario a Felipe Calderón, que sonrió con malicia mientras escabullía el abrazo, interpreté de golpe que se le rendía al poder, pero esa imagen parece ser una metáfora: Es Gandhi dándole al general británico Jan Smuts las sandalias que tejió en la celda donde éste lo hizo prisionero.
Quizá son sólo ganas de creer, pero veo absolutamente genuina la convicción de Sicilia de actuar conforme a la ética y hablar con el corazón. Aun con el infinito dolor por la pérdida de su hijo, no busca la venganza, sino el perdón y cree –como Gandhi– que la verdad y el amor triunfan siempre.
Gandhi decía: “En los momentos de desesperanza, recuerdo que en el transcurso de toda la historia la vía de la verdad y del amor siempre ha ganado. Ha habido tiranos y asesinos, y durante un tiempo parecen invencibles, pero al final, siempre caen (…) ¿Qué le importa al muerto, a los huérfanos y a los sin techo si la desquiciada destrucción es producida bajo el nombre de totalitarismo o el santo nombre de libertad y democracia?”
En una nación donde han tomado residencia el odio, la impunidad, la violencia y la displicencia, hablar de paz y amor parece un contrasentido. Más aún, en medio de la simulación y el mercadeo, el diálogo de la sociedad con el poder es un equívoco.
Lo que aprecio en Sicilia y en el movimiento que encabeza –porque él no es el movimiento– es una oportunidad a la paz mediante el diálogo, así sea, como en Gandhi con el mariscal Smuts, con el responsable de “la desquiciada destrucción” de parte del Estado.
De otra forma, como lo advierte el propio Sicilia –a menudo catalogado de ingenuo y timorato–, “vamos hacia los chingadazos”.
Y otra vez Gandhi: “La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia” y “No hay camino hacia la paz, la paz es el camino.”
A nadie escapa, sobre todo a quienes lo conocen desde hace años en el Partido Acción Nacional (PAN), el talante sórdido de Calderón, un individuo acomplejado, vengativo e inescrupuloso, pero el diálogo del jueves 23, en el alcázar del Castillo de Chapultepec, hay que verlo sobre todo desde el ángulo de un sector de la sociedad que aspira a seguirle apostando por la democracia.
Calderón ha sido hostil al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad desde el origen mismo de éste y sobre todo cuando, a principios de abril, se organizó una caravana desde Cuernavaca al Zócalo y luego la que llegó a Ciudad Juárez. Es la misma prepotencia presidencial contra cualquiera que le hace ver la costosa “guerra” en vidas humanas en que ha metido al país.
Gandhi: “No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener hacia la fe de los demás el mismo respeto que se tiene por la propia”.
Por ese mismo talante, el diálogo del jueves 23 estuvo a punto de frustrarse: Primero porque, según Roberto Gil Zuarth, el secretario particular de Calderón, la sede prevista para el encuentro, el Museo Nacional de Antropología e Historia, era vulnerable a las protestas del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Luego, por el empecinamiento oficial de ser los únicos capaces de transmitir la señal de televisión y después porque el formato para las intervenciones de las víctimas les era incómodo.
Con la idea de no poner en riesgo a las víctimas, los negociadores del movimiento cedieron a cambiar de sede, pero era inaceptable suprimir voces de quienes han perdido a familiares por la violencia y que fueran excluidos los medios independientes.
¿Qué se ganó con el encuentro del jueves 23? Calderón, ahí están los hechos, difundirá propaganda de su voluntad de diálogo y su valentía para enfrentar a los malos. El movimiento de las víctimas obtuvo una visibilidad extraordinaria, un fideicomiso para el memorial y las indemnizaciones, y una fuerza moral que obliga a los poderes del Estado a ceder.
¿Es poco o es mucho? Según se quiera ver y se sabrá pronto. Sigo pensando que, como lo escribí la víspera del encuentro, Calderón pudre lo que toca, y quisiera volver a estar equivocado, pero pienso que el movimiento de Sicilia ya trascendió a ese individuo que se ostenta como jefe de la nación a quien la historia –él lo sabe– le tiene reservado un lugar en un muladar.
Pienso, también, que este movimiento social, como otros muchos que hay en el país, diversos, podrían articularse para convertirse en una fuerza que interpele al poder público más allá del 2012, cualquiera que sea su signo partidario. Pero quizá son sólo ganas de creer.
Como Sicilia y como Gandhi, que decía: “El amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el ser humano”.
Y añadía: “Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas”…

Apuntes

Pero Gandhi tenía razón: “Más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos”.

Fracaso educativo y precandidatos

Fracaso educativo y precandidatos
AXEL DIDRIKSSON
28 DE JUNIO DE 2011 ·
ANÁLISIS


MÉXICO, D.F., (Proceso).- El fracaso de los gobiernos que se han padecido desde hace décadas puede medirse sobre todo por lo que se ha dejado de hacer en educación. Ni las decenas de miles de muertos ni otros “efectos colaterales” nos aproximan a ver la magnitud de ese fracaso –por el que se habla de un “Estado fallido”– como la pérdida de generaciones enteras de niños y jóvenes dejados en el vacío.

Lo que ha estado ocurriendo en el sistema educativo nacional tiene graves repercusiones en el desarrollo del país y en las condiciones de vida de los ciudadanos y sus destinos. De manera que, en un balance del actual gobierno, debe decirse que su mayor error fue ahondar el desastre educativo que le heredaron sus predecesores.
Los hechos se han sumado de forma dramática e irracional. El contubernio entre la alta jerarquía de la SEP con el SNTE, las corruptelas y triquiñuelas con las que se han manejado los recursos a favor de los intereses antieducativos de esta alianza en estados y municipios, la demagogia constante de sobornos retóricos que traen consigo jugosas ganancias, el desdén hacia la opinión pública cuando se descubren transas como la venta de exámenes para los maestros, o la multiplicación de evidencias que dan cuenta de que año con año los estudiantes y sus maestros no tienen conocimientos elementales, y que la escuela no da para que salgan adelante, son hechos que deberían alarmar a cualquiera.
La más reciente demostración de que la SEP y sus aliados no tienen ni la menor idea de lo que hacen es la propuesta enviada a la Cámara de Senadores denominada “Reforma Integral de la Educación Básica”, que tiene como objetivo “articular” el conjunto de los ciclos de este nivel. Entre otras cosas, la SEP, de forma increíble, se ha dado apenas cuenta de que el denominado sistema educativo nacional no es sistema ni es nacional, porque ha estado totalmente desarticulado, y ahora la genial idea será “articularlo” de aquí al 2030.
En la propuesta se dice que esta reforma estará “orientada al desarrollo de competencias, referida a un conjunto de estándares de desempeño, comparables nacional e internacionalmente”. Además de todas las críticas que se han hecho durante el sexenio (véanse, por ejemplo, las muy destacadas del Observatorio Filosófico de México) por adoptar la “moda” de las “competencias”, uno debe preguntarse respecto del tipo de estándares que se quieren aplicar en los planes y programas de estudio que se desplegarán desde preescolar hasta secundaria: ¿los de la realidad de Chiapas, o los de la ciudad de Chihuahua, los de Inglaterra, los de Shangai (que obtuvieron los primeros lugares en desempeño de sus estudiantes en la prueba PISA de 2009) o los de Finlandia, país que ha ocupado los primeros lugares como sistema educativo integral en las pruebas internacionales? ¿Cuál es el estándar que va servir para evaluar los conocimientos que se adquirirán por la vía de un currículum de competencias genérico entre los niños indígenas de la Sierra Mixe de Oaxaca y los de Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México?
No es posible “transformar la práctica docente para que transite (…) al énfasis en la generación y acompañamiento de los procesos de aprendizaje” cuando menos del 10% de los aspirantes a plaza de maestro en la educación básica cuentan con las “competencias” que se describen como estándares. Igualmente improbable es que la propuesta “articuladora” del nuevo sistema educativo “resignificará la educación básica, particularmente la de sostenimiento público”, cuando Felipe Calderón está propiciando el desarrollo de la educación privada por medio de estímulos a los contribuyentes, opción que ha tenido un fuerte crecimiento en los últimos años.
Sin embargo, desde la perspectiva de su visión utópica (el 2030), la SEP no se preocupó por definir un escenario de “articulación pedagógica” en este nivel educativo, ni ninguno de los organismos internacionales o nacionales consultados planteó metas por fases de realización, compromisos con los principales actores del sector, recursos que se requerirían y propuestas para modificar los esquemas de desorganización e ineficacia que saldrían a la luz. Y es que la propuesta, que perdió asidero con la realidad, no contó con el debido diagnóstico.
Así como este ejemplo, se han dado continuamente una serie de desaciertos en la materia más importante para alcanzar un nuevo desarrollo, la educación, mientras una exsecretaria del ramo busca ser candidata del PAN a la Presidencia de la República, Josefina Vázquez Mota, quien no atinó a saber lo que significaba la educación nacional ni dejo ningún programa significativo, al igual que el actual secretario, Alonso Lujambio, quien busca la misma candidatura a la silla presidencial y sólo ha utilizado a la SEP como un trampolín político y como espejo de su arrogancia.

Calderón en el ‘país de las maravillas


Calderón en el ‘país de las maravillas’
JOSÉ GIL OLMOS
29 DE JUNIO DE 2011 ·

Calderón. Un inquilino en Los Pinos.

MÉXICO, D.F., (apro).- En el mundo de Felipe Calderón hay una lógica de poder que, en la medida de los resultados y de frente ante la realidad, es todo lo contrario. Algo así como Alicia en el país de las maravillas.

A lo largo de su gobierno hay señales que marcan este estilo de pensar y de gobernar. Por ejemplo, ahora que se alza como un presidente demócrata, contrario a las viejas formas del presidencialismo priista, que es capaz de abrir las puertas del poder para que entre la sociedad civil a dialogar en la misma mesa, se olvida que su primer pacto político lo hizo con Elba Esther Gordillo, quien le alzó la mano ungiéndolo como el triunfador en el 2006, a pesar de que el Instituto Federal Electoral (IFE) aún no daba los resultados finales de los comicios.

Otro ejemplo igualmente memorable es la declaración de guerra que Calderón hizo al narcotráfico y que ahora niega rotundamente, a pesar de que en varios medios salieron a relucir sus propias palabras aludiendo a esta afirmación que hoy ha corregido, al señalar que se trata de una lucha contra la inseguridad.

Pero quizá lo más reciente sea el diálogo que tuvo en el Castillo de Chapultepec con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza el poeta Javier Sicilia.

Al concluir ese encuentro, Calderón ha querido capitalizarlo a través de entrevistas y en varios eventos como el mejor momento de su gobierno, sin ver que fue lo contrario: el momento en que la sociedad civil, las víctimas de su guerra absurda, hicieron el reclamo más fuerte de seguridad y justicia, que son las principales deficiencias de su gobierno.

En su mundo, Calderón vio el encuentro de Chapultepec como una oportunidad de lucimiento y no como el diálogo al que está obligado con un sector de la sociedad lastimado por su empecinamiento.

Es decir, en su mundo, Calderón tomó el reclamo de las víctimas para que cambie su política militar y policiaca de combate al crimen organizado, como una oportunidad para ratificar su voluntad de seguir el mismo camino de la guerra con miles de muertes civiles a las que ha llamado “daños colaterales”.

Desde su lógica de poder, tomó el encuentro con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad como un gesto bondadoso de su parte, como una buena acción de samaritano, como una señal de buena fe ante quienes no están de acuerdo con él.

Así, de la tragedia relatada en la misma mesa que compartió con mujeres y hombres dolidos por la muerte de uno de los suyos, vio la oportunidad de salir airoso como el presidente de la democracia y que, a diferencia de los mandatarios autoritarios del Partido Revolucionario Institucional (PRI), él si es capaz de sentarse a escuchar a sus adversarios, aunque sin tomar en cuenta lo que éstos propusieron.

Desde los jardines de Los Pinos, Felipe Calderón mira al país con un talante distinto. Por ejemplo, de las historias de terror, abandono e impunidad que fueron expuestas en Chapultepec, al día siguiente dijo que se había tratado de un diálogo “franco, emotivo y muy difícil”, sin darle el sentido real al reclamo que le plantaron en la cara, entre ellos y uno de los más fuertes, el que hizo Julián Le Barón, quien pidió en vano que modificara la estrategia anticrimen para no pasar a la historia como “el presidente de los 40 mil muertos”.

Desde su burbuja, Calderón tomó con aires de héroe la tarea histórica de ser el responsable de estas miles de muertes, como lo hiciera Gustavo Díaz Ordaz en 1968, cuando, al dejar la Presidencia, asumió la responsabilidad por la matanza de Tlatelolco. Sólo la muerte lo salvó de ser llevado a juicio por tribunales internacionales.

Desde su posición, Calderón mira todo a su conveniencia y cuando explica la evolución del poder de los narcotraficantes mexicanos, cobrando impuestos, dominando territorio, imponiendo su ley frente a las autoridades, lo que describe sin darse cuenta es el fracaso del Estado ante el crimen organizado.

Pero quizá lo más grave es que, queriendo pasar como demócrata, se cierra ante la demanda ciudadana de cambiar su estrategia militar y policial de combate al crimen organizado, y sostiene que, “hasta con piedras”, enfrentaría a los malos, echando mano de la violencia en lugar de la inteligencia.

viernes, 20 de mayo de 2011

El Equipo, propaganda de guerra

El Equipo, propaganda de guerra
Jorge Carrasco Araizaga


MÉXICO, DF, 15 de mayo (apro).- Las guerras también se ganan con propaganda. Las acciones de fuerza no son suficientes. Hay que difundir información falsa o distorsionada para mantener la confianza de los combatientes propios y ganar el respaldo social.

En la “guerra al narcotráfico” de Felipe Calderón, ejecutar capos, descabezar células, detener a miles y presentarlos en la televisión no han servido ni para convencer a nadie ni para persuadir a los integrantes de las fuerzas del Estado para que dejen de sumarse al enemigo.

Dentro y fuera del país, prevalece la idea de que el gobierno de Calderón va perdiendo la guerra contra los cárteles, por más retórica político diplomática que reciba. Las pérdidas del Estado mexicano son palpables: control territorial y de la violencia, sangría en su aparato represivo y extravío del pacto social.

La información que fluye y predomina es respecto a estas pérdidas. Cada día, el gobierno de Calderón está sometido a una intensa contrapropaganda por parte de los cárteles de la droga.

Las decenas de muertos que cada día se registran en todo el país, los mutilados que son esparcidos en calles, baldíos, carreteras, los miles de familiares que van peregrinando en busca de secuestrados y desaparecidos, los exiliados internos y externos y tantas expresiones más de la violencia demuelen machacona, implacablemente, cualquier idea de autoridad.

Las mantas, cartulinas, videos, mensajes de las redes sociales y otras formas de expresión se han constituido en un poderoso aparato de contrapropaganda de los cárteles de la droga.

Se usan no sólo para que los narcotraficantes se manden mensajes y amenazas. Representan también un diálogo informal con el gobierno, ya para tender puentes, ya advertir contra algún servidor público por proteger a un enemigo.

El Equipo, la coproducción de la secretaría de la Seguridad Pública y Televisa, es una respuesta a la ventaja que le lleva la delincuencia organizada al gobierno de Calderón.

No es gratuito que sea una acción conjunta de García Luna y Televisa. Se trata del principal simulador del gobierno de Felipe Calderón y del principal aparato propagandístico del país.

La comunión de recursos del gobierno federal y del imperio propagandístico configura la típica acción de la psychological warfare o guerra psicológica desarrollada por los Estados Unidos desde la Primera Guerra Mundial para mantener la confianza entre sus tropas e intimidar a sus enemigos.

El propósito es mostrar la superioridad, el engrandecimiento sobre el enemigo, con el fin último de generar opiniones, actitudes y emociones de apoyo. Para ello, se echa mano de información falsa, la mentira, la simulación, el disimulo.

Hay que desacreditar y disminuir al enemigo, restarle apoyo. Presentarlo como el responsable de la desgracia, el único que comete injusticias. Crear ficción.

Es lo que ha hecho de manera abrumadora el aparato propagandístico estadunidense por más de 60 años. Las producciones cinematográficas y televisivas se han dedicado a justificar las acciones bélicas de ese país, a engrandecer el espíritu de sus combatientes y generar apoyo de sus ciudadanos y de otros en el mundo.

Lo de la SSP-Televisa es propaganda pura. Como sucedió con el Acuerdo Informativo para la Cobertura de la Violencia, que era parte de ese afán por dominar los mensajes, El Equipo está destinado al fracaso.

La gran paradoja es que su principal saboteador es el propio Calderón debido a su reiterada negación a lo que él mismo propagó como guerra durante la primera mitad de su gobierno. Pero en los hechos sigue asumiéndose como un combatiente. Es un comportamiento esquizofrénico.

La semana pasada fue a decir a Nueva York que él nunca enarboló la bandera de la guerra contra el narcotráfico. Algo que, por supuesto, nadie le cree. Pero apenas se bajó del avión quiso emular a uno de los protagonistas de la Segunda Guerra Mundial, el primer ministro inglés Winston Churchill.

Calderón dijo que su estrategia contra el narco era “combatir por mar, tierra y aire con toda nuestra fuerza que Dios pueda darnos”. Televisa, incluida, desde luego.

Enfermizas, tales contradicciones lo único que garantizan es el fracaso. Pero la ruina no es para él, que se va en año y medio. La endosó, y por años, a quienes quiere convencer que cuanto pasa en El Equipo no es pura coincidencia.